Explota el Cesac 34

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La afluencia de pacientes es cada vez mayor en tanto el edificio quedó chico y la dotación de personal resulta insuficiente.  Movilizado junto a la comunidad, el Centro de Salud de la calle Artigas reclama a las autoridades más profesionales y un nuevo espacio.

Por Verónica Ocvirk

Lo que terminó detonando todo fue un episodio aislado, pero alcanza con rebobinar un poco para que otra realidad aparezca de lo más nítida: los problemas no pueden acumularse hasta el infinito sin que algo finalmente pase. Y lo que pasó en el Centro de Salud y Acción Comunitaria (“Cesac”) 34 de la calle Artigas 2262 venía cociéndose al calor de un sistema sanitario en el que la mera palabra “organización” suena todavía a quimera. Fue un lunes: el lunes 25 de marzo. Pacientes que tenían que retirar medicación venían haciendo cola desde las cuatro de la mañana y la marea de gente era tanta que los hacían subir de a grupos de a diez, hasta que promediando el mediodía esa espera acumulada se había vuelto un caldo espeso de tensión y angustia. Cuando por fin le llegó su turno, un hombre alto, más bien fornido, entregó la receta a la farmacéutica. Tras leerla ella levantó la vista y le consultó: “¿qué dosis toma?”. Todavía no se sabe si el paciente no entendió la pregunta, el caso es que primero descargó tremendo golpe en el mostrador y después dos patadas a la parte inferior de la puerta dividida, que ahí nomás se descolocó por completo. La directora del Centro, Claudia Ferme, fue enseguida para frenarlo, pero el hombre la apartó de un manotazo contra un vidrio mientras la farmacéutica, cauta, atinaba a sacar de la vista una tijera. Los gritos y corridas terminaron por desactivar la situación, el hombre se fue y Ferme partió a hacer la denuncia en la Comisaría 41. No era la primera vez: ya habían sufrido un episodio de violencia similar el último diciembre.

Al otro día los profesionales del Cesac se manifestaron en la esquina de Artigas y Álvarez Jonte, y al grupo terminaron sumándose un montón de vecinos autoconvocados. Ahí se reveló que hacía tiempo que el área de Farmacia atravesaba una situación crítica por falta de personal, y que, si bien se venían elevando notas a las autoridades del Área Programática del Hospital Álvarez (el Cesac 34 depende del Álvarez), la respuesta era siempre la misma: “ya se va a nombrar un segundo farmacéutico”.

No es tanto un problema de insumos, sino de una farmacia cuya capacidad operativa está desbordada”, advertía una trabajadora. “Nosotros podemos hacer pedidos dentro de cierto presupuesto, pero no llegamos a procesarlos. Y acá hay mucha enfermedad crónica, de pacientes que no pueden quedarse sin su medicación”.

 

Gabriel Battistella y Paula Zingoni (a su izquierda), de la Subsecretaría de Atención Primaria del Ministerio de Salud porteño, escuchan a los asistentes repetir una y otra vez los mismos reclamos.

Las autoridades terminaron escuchando, y el martes 9 de abril se convocó a una reunión con el subsecretario de Atención Primaria del ministerio de Salud porteño, Gabriel Battistella, del que también dependen los Cesac. El encuentro se hizo en uno de los salones del Centro Cultural Resurgimiento (que funciona en el mismo edificio del Cesac 34) y la presencia de vecinos y referentes barriales fue multitudinaria. Battistella los escuchó a todos decir lo mismo. Y ahí nomás se decidió armar una mesa de trabajo para juntar firmas, datos y estadísticas que avalen los reclamos. “Los pedidos hay que acompañarlos con movidas del barrio. El centro de salud no da abasto en su infraestructura y cantidad de personal, pero lo que escuchamos de las autoridades es que ‘no es para tanto’. O peor: reducen el conflicto a un malestar de los trabajadores”, expresaron. La próxima cita con Battistella será el 21 de mayo a las 8 de la mañana en Artigas 2262. Y ahí está invitada toda la comunidad.

El combo explosivo

Fue en diciembre de 2018 que la situación empezó a volverse insostenible. En parte porque la Legislatura sancionó una ley (la 6.133) que establece que los Cesac amplíen sus prestaciones. “La idea de que el primer nivel sea la puerta de atención de la salud no es mala. El problema es no abastecerlo de recursos si se supone tiene que ser el organizador del sistema”, explicaba un integrante de la mesa.

A eso se suman más cuestiones: una, que el programa “Profe” (Programa Federal), que garantiza el acceso a la salud a las personas con discapacidad sin obra social o prepaga, dejó de depender de Nación, y en el caso de la Ciudad de Buenos Aires fue redireccionado a los Cesac, ahora con el nombre de “plan Incluir”. Y dos, que dado el contexto de crisis se dieron muchas bajas en prepagas y obras sociales, lo que aumenta la cantidad de población que va a atenderse al sistema público.

 

 

El Cesac 34 es el único centro de salud de la comuna 11 (el Zubizarreta no tiene uno), aunque depende -y debe atender el área programática- de un hospital que está en la 7 (el Álvarez), en tanto por su ubicación recibe también gran parte de la 15 (de hecho se llama “La Paternal”). Según un informe elaborado por los equipos de salud de Autodeterminación y Libertad, la comuna 11 es, después de la 2, la segunda con mayor proporción de habitantes en situación de riesgo de salud, esto es: un 36, 2 por ciento son menores de 9 o mayores de 60 años.

Por ahora la situación de la farmacia fue en parte solventada, pero los problemas edilicios y de falta de profesionales médicos y no médicos persisten, por tanto se esperan nuevos conflictos. “Necesitamos otro lugar -advierten desde la mesa-. Lo dice el mapa, lo dicen las estadísticas, lo dice la gente apretada en el hall y en los pasillos que también son sala de espera. Esto es una cajita. Las autoridades tienen intención de resolver lo urgente, pero es hora de atender cambios de fondo. Y para cubrir esta área hace falta otro Cesac”.

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