Homenaje a Enrique Lifschitz (por Jorge Rovner)

Enrique Lifschitz Notas Homenaje

Falleció con las botas puestas este hombre e incansable caminador de las calles de su barrio. Don Enrique no fue uno más: ni dentro del campo de los colegas, ni el de los vecinos, familiares o amigos: fue un ejemplo de vida, de luchador por las cosas simples y que en determinadas circunstancias se convierten en causas mayores.

Caminador de 100 cuadras diarias, iba con su carrito lleno de “Vínculos Vecinales” cuadra por cuadra, negocio por negocio, llevando y entregando el ángel que todos tenemos… siendo el suyo el de un amigo y el de quien no habla por hablar de las cosas de su barrio, sino que habla con conocimiento, porque muchas de las cosas que pasaron él las vivió.

No hace falta independizar un país o realizar alguna obra mayúscula para quedar en la historia, sí hace falta tener una idea clara sobre aquello que se ama y se quiere. Y Enrique, tal como el “Correcaminos” sabía aquello que quería: un barrio, una ciudad, integrada e inclusiva. Tal como el dibujito animado que corría para que no lo agarraran, Enrique corría por el sendero de un ciudad o un país para todos, en donde los chicos pobres que no tienen pan y los chicos ricos que están tristes puedan tener la igualdad de oportunidades para su desarrollo personal.
Cada uno de sus periódicos editados con mucho sudor dejaban el cristalino mensaje de un hombre probo que no malgasta su tiempo en zonceras.

Desde estas páginas le enviamos nuestra gratitud por haber vivido una vida como merece ser vivida; estamos seguros que por todo lugar por donde pasó no existirá nadie que lo olvide.

(Jorge Rovner es editor del periódico digital “lachacaritaonline.com”)

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