La biblioteca de Defensores

Clubes en el barrio Movida Cultural

En el pasaje Ranqueles 1836, entre Jonte y Alcaraz, está la Fundación y Biblioteca del Club Defensores de Cervantes. Lucía Wajsman es la encargada de este espacio desde que abrió sus puertas al barrio, en el 2009. Y comenta: “Cuando lo conocí a Tito (el presidente del club Defensores de Cervantes -ver nota principal-) en el año 2006, yo le decía: ´¿Sabés lo que quiero? Sueño con tener un galpón en el que armar un centro cultural.”. Yo venía del mundo del teatro y me imaginaba alquilando un espacio en el que funcionaran distintos talleres artísticos. Él me contestó: ´Te voy a llevar a un lado’, y me trajo acá. Amé el lugar inmediatamente. Veía los cuadros empotrados en el techo, el piso de cerámica, el entrepiso y sus barandas rodeando todo el espacio, me pareció un lugar mágico, un tesoro. ¡No lo podía creer! En ese momento en el club eran muy pocas las familias que participaban, y nadie podía ni quería ni sentía que tenía las herramientas para poder hacerse cargo del legado de la biblioteca. Yo asumí el desafío. Empezamos a trabajar puertas adentro, el salón estaba lleno de cosas pero no tenía forma. Los cuadros que ahora cuelgan en las paredes estaban apilados en el piso, los libros desordenados, había montones de mapas, videocaseteras, revistas. ¡Sacamos kilos de polvo! Nos llevó más de un año acomodar todo y el 20 de marzo del 2009 hicimos la inauguración formal”.

Hoy funciona ahí mismo un taller de dibujo y pintura para chicos y para adultos, hay también ayuda escolar y clases de bachata. El pago es un bono contribución, ya que la idea es que todos puedan participar. Además, el espacio está disponible para grupos o asociaciones de vecinos que necesiten un lugar para reunirse. ♦

 

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