Los recuerdos de Enrique (parte V)

Enrique Lifschitz Los Recuerdos de Enrique

Por Mariana Lifschitz

EL POLIDEPORTIVO POMAR Y VÍNCULOS VECINALES

Alguien de otro barrio va en su auto por las calles de Floresta (arregló con un amigo de esta zona encontrarse en el Polideportivo Pomar para jugar un partido de tenis, y hacia allí se dirige). Medio perdido, le pregunta a unos chicos que pasan caminando cerca: “¿Saben dónde queda el Polideportivo Pomar?” Claro, obvio que saben dónde queda el Poli, cualquiera de por acá lo sabe. Le indican el camino, está a unas pocas cuadras. Sin embargo, si la persona que va en el auto les hubiera preguntado: “¿Saben la historia que está detrás del Polideportivo Pomar?”, los chicos se hubieran mirado entre sí. Pocos vecinos le hubieran podido contestar afirmativamente. Enrique Lifschitz era uno de ellos, desde el principio hasta el final, con lujo de detalles, cual protagonista entusiasta de aquella gesta, se la habría contado… como tantas veces lo hizo a quien quisiera escuchar.

Desde que falleció mi papá (el fundador y editor de Vínculos Vecinales) y yo decidí continuar con su periódico, en las contratapas fui publicando retazos de una entrevista le realicé hace diez años. Un hombre cuya vida estuvo atravesada por la participación barrial, sus anécdotas personales se cruzan con las historias del barrio en el que vivió todos y cada uno de sus días. La del Pomar es una de ellas, ¡y encima se entrelaza con la historia de este diario!

Para redactar la presente nota sumé a la citada entrevista otras dos fuentes: una nota publicada por el periódico barrial Trascartón (1) y la información que amablemente nos aportó Francis Lagreca, Coordinadora del Taller de Historia Barrial del Centro Cultural Baldomero Fernández Moreno.

Habla Enrique:

“Era el año 58. Yo estaba desarrollando una gran actividad en el Club Combinados cuando me llaman de la Sociedad de Fomento “25 de mayo”, que está en la calle Cesar Díaz. Quieren que vaya a hacer ahí el trabajo que estaba haciendo en el Club Combinados. Y yo les digo que ese tipo de Sociedad de Fomento donde solamente se hace un trabajo burocrático, se mandan cartas para pedir cosas, que no se hace movimiento de masas, no me interesaba, que si quieren que vaya me tienen que dar libertad para que yo organice. Ellos están de acuerdo pero como yo no era socio, hacen que me asocie durante una cantidad de meses, de acuerdo al reglamento, para poder integrar la Comisión. Se hace todo eso y el sector que me había convocado gana las elecciones, entonces yo me integro como Pro Secretario.

Ahí me entero que hay un Edicto del año 32 en el que dice que se reservan los terrenos donde ahora está el Polideportivo Pomar, la escuela y la plaza Baldomero Fernández Moreno, para la construcción de una plaza y un campo de deportes. En esas dos manzanas se había formado un basural y en medio del basural los chicos habían puesto dos arcos y se juntaban ahí a jugar al fútbol. La Sociedad de Fomento todos los años mandaba una nota pidiendo que se cumpla el Edicto. (No me acuerdo si el terreno había sido expropiado o era una donación). Y a su vez me entero que pasados veinte años, si no se cumple el motivo para el cual fue expropiado o donado, vuelve a los dueños originales. Los dueños originales habían muerto pero la sucesión estaba pidiendo que le devuelvan los terrenos para hacer un emprendimiento.

Entonces yo convoco a representantes de partidos políticos e instituciones del barrio, los reúno en el salón de la Sociedad de Fomento, para enterarlos del peligro en que está esa reivindicación que tiene el barrio. Yo les decía que no lo íbamos a solucionar mandando cartas, que teníamos que organizar un Movimiento. Entonces se crea la Comisión Vecinal Floresta Norte para poder actuar fuera de las instituciones, porque las instituciones son burocráticas, tienen que consultar, tienen que reunirse ante cada cosa… Y me eligen a mí como Secretario General. Eso toma mucho auge, organizamos un acto en Cesar Díaz y Remedios Escalada de San Martín y se llena de gente. Se arma una cosa de gran trascendencia.”

En febrero del año 1958, la Comisión Vecinal Floresta Norte inicia gestiones ante el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Gral. de División Ernesto Frorit, presentándole una nota, cuyo texto dice así: “…solicitarle la solución de un viejo problema vinculado a la Salud general… aprovechamiento de dos manzanas de terreno baldío ubicadas entre las calles Mercedes, César Díaz, Chivilcoy y Camarones para la creación de una plaza pública y de un parque anexo con sus instalaciones mínimas destinado a ejercicios físicos, a fin que los vecinos, especialmente los niños de los alrededores, cuyo número se calcula en 15.000, tengan un lugar de expansión… al par que tales obras comportarían el saneamiento de esas parcelas, convertidas desde hace cerca de treinta años en depósito de residuos… y en criadero de moscas y ratas… Como coralario se logrará suprimir el espectáculo ingrato que ofrecen los jugadores ocasionales de fútbol (muchachones que vienen de otros barrios) cuando se cambian de ropa al aire libre…”.

Los vecinos juntaron el dinero necesario para comprar los materiales con los que construir un mástil, que fue inaugurado el 27 de abril de 1958 (emplazado en la manzana en donde hoy se encuentra el Polideportivo).  Fue un gran movimiento barrial en el que distintas expresiones políticas se unieron con un objetivo común. En ese contexto surgió el periódico Vinculo Vecinales, como canal de difusión de las actividades del Movimiento; Enrique Lifschitz era su redactor, en aquél momento editaron sólo tres números.

El gobierno estaba dispuesto a hacer una plaza, se presentaron distintos proyectos en la Legislatura y fue aprobado uno de la Unión Cívica Radical, pero después sobrevino el Golpe de Estado. Durante la última dictadura, el intendente de Buenos Aires, brigadier Osvaldo Cacciatore, comenzó con la construcción de una escuela, una plaza y un polideportivo. Hacia el final del gobierno militar, inauguró la plaza a la que llamo oficialmente Udine (por el pueblo de Italia en donde habían nacido sus padres).

Cuenta Enrique al periódico Trascartón: “El gobierno militar construyó el polideportivo pero una vez terminado, se lo entregó a una entidad privada, el Círculo de Periodistas Deportivos y ahí vuelve a sufrir el barrio. Entonces surgió un movimiento por la recuperación del polideportivo. Los volvimos locos a los privados que lo utilizaban: organizábamos torneos deportivos en la calle alrededor del lugar, les gritábamos cuando entraban: ‘¡Váyanse, usurpadores!’. Hasta que al final se fueron; y hubo un tiempo de gestiones hasta la asunción de Alfonsín, en ese momento el intendente radical Julio Cesar Saguier recuperó el polideportivo para el barrio, y se lo reinauguró con el nombre de Polideportivo Pomar(2), y los que organizamos el movimiento para recuperarlo nos transformamos en Cooperadora del Poli.

En la época que se crea la plaza la empresa donde yo trabajaba se había disuelto y mientras estaba haciendo una cosa u otra recibí la sugerencia: ‘¿por qué no revivís la historia? Ahora tenés tiempo, ¿por qué no te largás a hacer el periódico?’. Dije que sí porque siempre tuve la vocación. No sabía cómo, pero en el año 85 una profesora de historia, Francis La Greca, tuvo la iniciativa de formar el Taller de historia barrial de Floresta. Se formó un grupo divino en el Centro Cultural Baldomero Fernández Moreno, y entonces fueron nutriendo la idea del periódico barrial. Cuando empecé el diario, estaba fundido económicamente, había tenido un bajón anímico, ya había perdido mi casa, tuve que empezar de cero. Yo lo empecé como una terapia y descubrí que podía ser un medio de vida, pero lo descubrí en el andar, porque tuve mucho apoyo”. Y sentencia: “Digo que lo voy a seguir haciendo hasta que mis pies caminen y mi mente no delire. Cuando falle alguna de esas dos cosas, ese será el momento de dejarlo, si es que alguna vez fallan”.

Sus pies caminaron y su mente funcionó con la lucidez y el entusiasmo de siempre hasta su último día, el 29 de septiembre pasado. El que dijo basta fue su corazón. Con esta historia cerramos la serie de cinco notas tituladas “Los recuerdos de Enrique”. Muy pronto estarán disponibles en la web de Vínculos Vecinales, actualmente en construcción.

(1) “El barrio es mi fuente”. Entrevista a Enrique Lifschitz. Por Natalia Saavedra. Periódico Trascartón. Septiembre 2011.  (Disponible en la web del periódico: http://www.trascarton.com.ar/130-ediciones-impresas-2011/septiembre20/683-el-barrio-es-mi-fuente )

(2) Se eligió el nombre en recuerdo del Teniente Coronel Gregorio Pomar, militar que se levantó en armas contra el General Uriburu, jefe militar y político del primer golpe de Estado argentino, el que derrocó a Hipólito Irigoyen en el año 1930.

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