EL INSTITUTO JUAN B. JUSTO Y SU ENCRUCIJADA ACTUAL

Entrevista a Estela Fernández. Rectora del Instituto Juan B. Justo. A través de las redes sociales nos enteramos que hay 29 Institutos de Formación Docente que están oponiéndose a un proyecto del Ministerio de Educación de la Ciudad que quiere transformarlos en una Universidad, a la que llamará UNICABA. También a través de las redes […]

Educación

Entrevista a Estela Fernández. Rectora del Instituto Juan B. Justo.

A través de las redes sociales nos enteramos que hay 29 Institutos de Formación Docente que están oponiéndose a un proyecto del Ministerio de Educación de la Ciudad que quiere transformarlos en una Universidad, a la que llamará UNICABA. También a través de las redes (los medios masivos poco eco se han hecho de este tema) supimos que uno de estos 29, el que está en nuestro barrio, el Juan. B. Justo, está en el epicentro del conflicto. ¿Por qué las comunidades de los Institutos de Formación Docente se oponen a la Unicaba? ¿Qué pasa con el Juan B. Justo en particular? Para contestar estas preguntas nos dirigimos a la calle Lascano, caminamos bordeando los edificios del otrora Hogar Obrero y tras pasar la última torre tocamos el timbre en el Instituto de Educación Superior Juan B. Justo. Teníamos cita con Estela Fernández, su rectora.

La historia

Estela comenzó la charla contándonos la historia del Instituto, cómo llegó a ser lo que es hoy en día: “El Instituto nació hace 54 años como una Cooperativa de papás, que crearon una guardería para cuidar a los niños pequeños de las parejas jóvenes que compraron departamentos en el Complejo del Hogar Obrero. Al principio había mamás cuidadoras, luego se fundó el Jardín de infantes que se llamó Los dos pinitos, tomando el símbolo del cooperativismo. Cuando estos niños llegaron a los cinco años, se fundó la escuela primaria, a la que llamaban La casita. Luego de siete años, cuando aquella primera camada llegó a los 12, se creó la secundaria. En ese momento dejó de ser una cooperativa de padres y pasó a la esfera estatal. Y en el año 86 se convirtió en Instituto de Enseñanza Superior, al incorporar dos profesorados: el Profesorado de Educación Primaria, el Profesorado de Psicología y Ciencias de la Educación y una Tecnicatura en Cooperativismo. Dos años después se creó el Profesoradode Educación Inicial.”

Más espacio

“Siempre hemos tenido una demanda muy grande en todos los niveles. Pero el espacio es pequeño, en este mismo edificio funciona primaria, media y terciario. Ese fue el motivo por el que, cuando se crea el profesorado, comienza a reclamarse la anexión de otro terreno para el funcionamiento del Instituto. Justo había unos lotes abandonados en esta manzana, que tienen forma de T: de un lado llegan hasta la Av. Jonte y de otro lado hasta Joaquín V. González. Se le reclamaba al Estado que los compre para la escuela y durante treinta años insistimos presentando proyectos de ley en la Legislatura, que nunca prosperaron. Hasta que en el año 2016 formamos una comitiva y fuimos a reunirnos con el Presidente de la Comisión de Educación de la Legislatura, Maximiliano Ferraro. Vino conmigo la vice rectora María de los Ángeles Álvarez, el presidente de la Cooperadora, un estudiante, un docente y el Secretario General del gremio CAMYP, todos juntos fuimos a reunirnos con él y le planteamos nuestra necesidad. A Maximiliano Ferraro le pareció absolutamente oportuno y pertinente el pedido. Y nos dijo que se lo iba a transmitir a la Ministra de Educación Soledad Acuña.

A la semana siguiente la Ministra nos visitó en la escuela, acompañada de varias autoridades. Estuvo aquí un buen rato. Cuando le manifestamos nuestro pedido también a ella le pareció oportuno. Pasado un tiempo nos llaman y nos dicen que están haciendo tratativas para comprarlo. Finalmente, en el 2016 nos dicen que han comprado el terreno para la escuela. A lo largo del 2017 pedíamos que lo vengan a informar a la comunidad, ya que era un reclamo histórico. Queríamos ver papeles, yo como rectora quería ver si esos terrenos pertenecían a la Institución, y nunca lo logré. Nos visitaron arquitectos preguntándonos qué necesidades teníamos. Escribimos listas de necesidades: aulas, laboratorio, biblioteca…”

La sorpresa

“Y el 22 de noviembre del año pasado nos enteramos ¡por los Medios! (no nos habían informado absolutamente nada) que hay un proyecto de Ley para crear una Universidad de Formación Docente, a la que llamarán UNICABA; que esta Universidad aunaría los 29 profesorados, el nuestro entre ellos, y que en este terreno -decía Lascano 3840- sería la sede de la Universidad.
Fue un golpe durísimo. Nosotros pedimos los terrenos y finalmente los usan para una Institución que implica nuestra desintegración.”

¿Sumar o desintegrar?

A ninguno de los directivos de los IFD se nos consultó. Nos invitaron a unas mesas a las que llamaron “Dialogando”, pero eso no era un diálogo. Nos hacían contestar preguntas del tipo “qué piensa del perfil del egresado…”, preguntas muy generales, vacías.

La persona que está a cargo de este proyecto de Universidad Docente es un Ingeniero Químico, su nombre es Diego Meiriño. No es una persona con formación pedagógica, y se dice que hasta hace poco estaba viviendo en Colombia. En la presentación que hizo en la Legislatura ante la Comisión de Educación informó en quince minutos, con un Power Point, en qué consistía esta universidad.

Al comienzo se referían a una “desintegración” de los Institutos, ahora cambiaron el término por el de “sumar” para intentar ocultar lo que sucederá efectivamente: desaparecerán las instituciones y no sabemos qué destino tendrán los niveles inicial, primario y medio que hoy dependen del nivel terciario.

VV: ¿Qué cambios implica la UNICABA y por qué ustedes se oponen?

EF: Los IFD como tales desaparecen. O sea, los edificios van a seguir existiendo, seguiremos funcionando, pero como parte de una universidad. No existimos más como Instituciones independientes.

VV: ¿Y eso por qué sería malo?

EF: Los rectorados, que son elegidos democráticamente por los estudiantes, docentes, graduados y no docentes, van a desaparecer. Desaparecen los Consejos Directivos, que están conformados por los cuatro claustros. Es decir, la Institución desaparece. Y aparece esta institución llamada UNICABA que no sabemos muy bien qué plan de estudio tendrá pensado, porque no lo han informado.

Ellos crean la Universidad pensando que van a jerarquizar la profesión docente, que por entregar un título universitario va a haber más jóvenes que quieran seguir la carrera. Ellos insisten con que los jóvenes no siguen la carrera. Pero no es eso lo que nosotros vemos. Tenemos 29.000 estudiantes en este momento entre todos los profesorados. Y este año hemos tenido una inscripción importante.

VV: ¿Entonces cuál es el objetivo de fondo para transformar los Profesorados en UNICABA, según tu opinión?

EF: Uno de los objetivos es ajustar, achicando la planta docente. Se hablaba de cuatro sedes, es decir que se agruparían instituciones. (Si fueran cuatro sedes esto complica realmente a los estudiantes que viven lejos y que abandonarían, eso al menos es lo que manifiestan muchos. Además, el enseñar en cátedras más populosas elimina la posibilidad de acompañamiento, de seguir de cerca a cada estudiante.)

Otro objetivo es anular el Estatuto del Docente, pasaríamos a tener un estatuto universitario que va a armar el rectorado de la UNICABA. Esto lo dice el proyecto. (El Estatuto del Docente es la legislación donde se plasman nuestros derechos y nuestras obligaciones).

Y otra cuestión es la académica. Plantean un achicamiento de la cantidad de contenidos, dicen que hay mucho contenido teórico (es difícil pensar en una universidad que quite teoría). Dicen que tiene que haber prácticas desde el comienzo de la carrera. Pero eso está planteado en el Plan de Estudios actual, la idea es que nuestros estudiantes empiezan a hacer las observaciones al mes de haber entrado a la carrera. Tienen seis talleres de Práctica. O sea que toda la carrera está articulada alrededor de la Práctica. Pero, en la realidad, ¿qué sucede? Nuestros estudiantes van dejando los Talleres de Práctica para el final, aunque deberían hacerlos desde el comienzo, por una sencilla razón: muchos trabajan durante el día y estudian en horario vespertino y las escuelas a las que deben ir a hacer sus prácticas funcionan a la mañana y a la tarde. Para hacer las prácticas tienen que dejar de trabajar o pedir licencia y muchas veces en sus trabajos no les dan licencia, por esto se atrasan en la carrera. Pero esto pasa en el Profesorado y va a pasar en la Universidad. Si hubiera becas (no de 800 pesos sino becas reales), que les permitiera estar ese cuatrimestre sin trabajar, muchos más estudiantes se recibirían. Nosotros igualmente tenemos una tasa de egreso importante, tenemos 80 egresados por año.

VV: ¿En qué estado está el proyecto de UNICABA actualmente?

EF: El proyecto se empezó a tratar en la Legislatura con las sesiones del 1 de marzo. Se supone que en tres meses saldría porque el oficialismo tiene mayoría absoluta: tienen 34 votos y necesitan 31. Pueden aprobarlo sin debatir siquiera. Y se pondría en ejecución en el 2019.

Para concluir

Claramente la formación docente merece constantemente una revisión, cambios, modificaciones. Esto siempre fue así y lo tenemos que seguir haciendo. No creemos que esta universidad que está pensando el gobierno venga a sanear los problemas que actualmente tenemos. No creemos que mejore la calidad académica ni que más jóvenes la elijan. Si lo que se pretende es la mejora no es este el modo. Ni que hablar que no hemos participado en absoluto. Hay un destrato permanente. No hay un reconocimiento hacia nosotros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *