Homenaje a Enrique Lifschitz (por Adrián Fuster)

Un día le pregunté a Enrique cuándo empezó a editar Vínculos Vecinales y me comentó de una primera etapa de los años 57 y 58, aunque la salida ininterrumpida fue a partir de 1984. La pregunta venía a cuento de las múltiples labores de quien edita un medio vecinal. Como todos sabemos, este tipo de periodismo implica la escritura de las notas, la fotografía, el trato directo con los auspiciantes, con la imprenta, su propia contabilidad, el reparto de los ejemplares y otras cuestiones que recaen en una misma y única persona. Y en lo posible hacer todo bien porque es un engranaje preciso que finaliza con la distribución en tiempo y forma de los periódicos.

Esta vocación y fuerza de trabajo a lo largo de tantísimos años nos muestran un tipo de persona no frecuente en el común de los vecinos. Digo esto porque además de todo lo que hacía en su medio barrial de comunicación también era habitué de talleres varios en distintos centros culturales, lo que lo hacia una persona abierta y de gran cultura. Lo más común era verlo casualmente por las calles o en algún evento del barrio, siempre con la bicicleta, aún cuando transitar así era una absoluta rareza porteña. Abajo de la bici era observador nato y un gran escuchador, lo que se traducía en una particular ironía. No le hacían falta muchas palabras, gestos y miradas bastaban como respuesta.

Desde lo profesional fue unos de los primeros periodistas en la realización de un medio vecinal en la ciudad. Hoy en día son decenas: en formato gráfico, digital, radial y televisivo. De muchas maneras los pioneros dejaron una impronta que permaneció y permanecerá en el tiempo. Hay que destacar que como editor de un medio era sumamente abierto en cualquier cuestión y tenía a disposición la redacción para quien se quisiera expresar en cuestiones sociales, políticas, barriales y culturales. Al leer Vínculos Vecinales uno tenía varias opciones distintas a mano entre las cuales poder elegir a gusto.

Ya el nombre de la publicación es toda una definición: porque todo vínculo conlleva sentimientos y valores, y si son vecinales la solidaridad es eje de ese vínculo.
En este sentido en Enrique Lifschitz la reunión de ser comunicador y actor social participativo le dieron características poco frecuentes en el general de la especie habitante y no me cabe duda que por esa grandeza está entre los célebres de Floresta y más allá. Le debemos un homenaje permanente.

Adrián Fuster es vecino de Floresta.

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