Homenaje a Enrique Lifschitz (por Claudia Ritondaro)

¿Dónde conocí a Enrique? En el Hospital Pirovano, en los talleres que allí se realizan. Recuerdo que cuando arranqué fui a dos talleres un día sábado y en uno de ellos estaba Enrique. El nombre del taller era “No te ahogues en un vaso de agua”. Tiempo más tarde nos empezamos a encontrar en otro […]

Enrique Lifschitz Notas Homenaje

¿Dónde conocí a Enrique? En el Hospital Pirovano, en los talleres que allí se realizan. Recuerdo que cuando arranqué fui a dos talleres un día sábado y en uno de ellos estaba Enrique. El nombre del taller era “No te ahogues en un vaso de agua”. Tiempo más tarde nos empezamos a encontrar en otro taller que tenía un titulo algo así como “Darse a luz”. Empezó a ser visible cada vez más para mí la presencia de Enrique, siempre me llamó la atención su fuerza, lo activo que era. Ni que hablar de lo caballero con las mujeres, respetuoso por supuesto. Era un buen compañero, atento y muy claro al hablar.

Los sábados siempre llegaba con su bolsita bajo el brazo dentro de la cual se encontraban sus diarios. Tenía un profundo orgullo por su diario. Seguramente donde esté, debe haber creado una imprenta para seguir repartiendo información importante para quienes la necesitan.

Que no te extrañe
que de pronto
la noche se inunde de estrellas…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *