El Parque Avellaneda es un mundo. Espacio verde generoso en el oeste de la ciudad, se desarrollan en él cantidad de actividades socioculturales que tienen detrás de sí una organización particular: una gestión asociada entre la comunidad y el gobierno de la ciudad.
Vínculos Vecinales conversó con Marcelo Buzzurro, el Coordinador General del Espacio Cultural Chacra de los Remedios, que es donde se concentran estas actividades. “Hay diez agrupaciones que comparten el espacio y la agenda, entre ellos y con las propuestas que programamos desde el espacio cultural”. Ellas son: el grupo Tambo Teatro, la murga Los Descarrilados del Parque Avellaneda, la peña folclórica Atipac Ynalen, las Danzas Circulares, el Centro Cultural Autóctono Wayna Marka, los Artesanos de Parque Avellaneda y los grupos de teatro callejero: La Runfla, Compañía Errabunda, Comediantes de la Legua y Teatro Callejero x Mujeres.
“El Chacra”, como se le dice amistosamente a este espacio ubicado en el interior del Parque Avellaneda, forma parte del Circuito de Espacios Culturales que dependen de la «Dirección General de Promoción del Libro, las Bibliotecas y la Cultura» de la Ciudad de Buenos Aires. Pero su modo de gestión “tiene características únicas, amparado en una ley que asegura la transversalidad, la horizontalidad y el consenso entre el gobierno (que represento yo), y los grupos vecinales, artísticos y culturales”, dice Marcelo.

Espectáculos al aire libre
De marzo a diciembre en «el Chacra» se desarrollan 40 talleres y hay exposiciones de arte contemporáneo. Pero además, durante todo el año hay espectáculos de circo, música, danza, teatro y encuentros temáticos, con entrada libre y gratuita.
El grueso de las presentaciones se realizan al aire libre, “porque el espíritu del lugar es el de un paseo público. La gente viene en familia, con el perro, con la bici, hace picnic, pasea por la feria artesanal y ve los espectáculos”.
El espacio cultural es muy requerido por los artistas: “En música, en danza, en circo, en arte contemporáneo, todo el tiempo tenés gente que hace la cola para presentarse en el Chacra”, cuenta Marcelo. Artistas de renombre y emergentes se alternan en “una programación cultural muy nutrida, que se sostiene sobre la base de la empatía. Eso genera un espíritu solidario y una sensación muy alegre”.
Durante enero y febrero hay shows de música en vivo, circo y teatro infantil. Además, un encuentro mensual de danzas circulares y otro de peña folclórica. En febrero, en los días de carnaval hará dos presentaciones la murga “Descarrilados de Parque Avellaneda”.
El detalle de la programación se puede encontrar en las redes sociales de la Chacra de los Remedios.
Cuatro nombres, tres edificios y una historia en el Parque Avellaneda

La Casona de los Olivera, el Antiguo Tambo y el Antiguo Natatorio son tres edificios que en conjunto conforman el Espacio Cultural Chacra de los Remedios.
¿Qué historia traen al presente estos nombres? En la época de la colonia había una orden religiosa llamada Virgen de los Remedios que daba albergue a mujeres desamparadas. La autoridad colonial les había dado una chacra, que quedaba a dos días de carreta de la ciudad, donde cultivaban, criaban animales de granja y traían a estas mujeres a pasar la temporada de verano.
Luego de la independencia, el Estado expropió y vendió las tierras de la Iglesia. La chacra la adquirió una familia terrateniente, los Olivera, que habían emigrado del Virreinato del Perú al Río de la Plata. Esta familia de ganaderos fueron unos de los socios fundadores de la Sociedad Rural.
Uno de sus hijos, arquitecto recibido en la joven Universidad de Buenos Aires, fue quien diseñó el primer piso de la Casona de los Olivera. «Lo hizo a todo trapo: el hall central con las columnas neoclásicas y la escalera fastuosa que trajeron de Europa desensamblada», describe Marcelo Buzzurro un edificio que se mantiene hasta hoy.
A fines del siglo XIX construyeron el antiguo tambo: «Ahí donde hoy hacemos todos los espectáculos fue el primer lugar donde se enfrió la leche en Argentina».
Con el avance de la ciudad, las chacras se fueron loteando y vendiendo. En 1910 los Olivera vendieron al Estado sus últimas 36 hectáreas: lo que hoy es el Parque Avellaneda.
Y el antiguo natatorio se construyó en la década del 20, como réplica exacta de un edificio que había en Viena. Se inauguró en 1923 como «Casa de Aguas».
Para quien quiera adentrarse en esta historia, Buzzurro recomienda un libro: «Parque Avellaneda. Rieles de Patrimonio».
Espacio Cultural Chacra de los Remedios
Directorio y Lacarra,
Parque Avellaneda
Ig: @chacradelosremedios
Fb: E.C.Chacra de los Remedios
