Club de Ajedrez de Villa del Parque

El Club de Ajedrez de Villa del Parque tiene su refugio en el Club Pacífico. Allí estuvimos charlando con chicos que ya son grandes jugadores y con su presidente, Gustavo Águila, que además es Coordinador del Programa de Ajedrez Escolar del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

No es fácil saber que en Villa del Parque existe un club de ajedrez si uno camina por el barrio desprevenido. Incluso se puede ingresar a la sede del Club Pacífico en la calle Santo Tomé, quedarse mirando un partido de fútbol, o subir las escaleras que llevan al gimnasio, o pedirse una gaseosa en el buffet y aún así no enterarse que a pocos metros tras una puerta, en una sala medio escondida, hay chicos y grandes moviendo alfiles y jaqueando reyes.

Allí fuimos con nuestra cámara para contarles la riqueza de aquel lugar, que está acá nomás a la vuelta de la esquina, abierto a todo aquel o aquella que se le anime.

Diez tableros con sus piezas dispuestos en mesas de madera se ubican a lo largo del salón. Se oye un sonido extraño y repetitivo, al que el oído al final se acostumbra: un “yuc-yuc” o “tac-tac” (elija la onomatopeya que prefiera) suena cada vez que un jugador presiona un botón luego de haber movido una pieza.

Tres profesores (Gustavo, Claudio y Eugenia) enseñan ajedrez a los niños, niñas y adolescentes que vienen al club. También hay socios adultos que vienen con frecuencia a jugar. Entre unos y otros son unas cien personas que concurren habitualmente.

Los estudiantes además de aprender y practicar participan de torneos nacionales e internacionales. Tuvimos el gusto de entrevistar a dos de ellos y nos contaron de su relación con el juego y sus últimas hazañas ajedrecísticas.

Cristian Campos tiene doce años y juega ajedrez desde los cuatro. Dice que aprendió jugando con la computadora y luego vino al club. Lo que le gusta del juego es “la presión, los nervios, la lucha”. Ana Laura Scarsi tiene once y juega desde los seis. Conoció el ajedrez en un taller extracurricular que ofrecen en su escuela (la Primera Junta del barrio de Caballito). El profesor de aquel taller, al ver su entusiasmo y su buen desempeño le propuso que conozca este club. Y aquí está hace ya cuatro años, aprendiendo cada vez más, participando en torneos y de paso conociendo el mundo: ha viajado a competir a Paraguay, Chile, Brasil y Perú.

Cristian también viajó a aquellos países, logrando el puesto de Subcampeón Latinoamericano. Su último título alcanzado fue Subcampeón Argentino, en febrero 2018. Y Ana Laura fue Campeona Metropolitana en octubre de 2017. A pesar de los logros en los torneos no es esa su primera motivación para jugar, hay algo de pertenencia, algo social: dice Ana que la mayoría de sus amigos son de acá, que lo que más le gusta de practicar ajedrez es estar con sus amigos. Es decir que es un juego divertido para ellos (esto puede sorprendernos tal vez a muchos adultos ya que difiere de la idea que nos hacemos sobre los intereses de los chicos y chicas del presente).

También hablamos con Gustavo Águila, presidente del club, profesor de ajedrez y coordinador del Programa de Ajedrez Escolar del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Además es Licenciado en Letras, oriundo de Villa del Parque y actual vecino de Monte Castro. En una muy interesante charla, nos contó sobre los orígenes del ajedrez, cómo fue que se popularizó en el siglo XX y su derrotero hasta llegar vivito y coleando al presente de esta ciudad.

Los orígenes

¿Dónde nació el ajedrez y cómo llegó hasta nosotros?

GA: El ajedrez tiene una rica tradición cultural que nace en Oriente, luego pasa a Occidente y se expande por todo el mundo. Atraviesa religiones e idiomas. El Ajedrez que se jugaba en Oriente no es el mismo que se juega ahora, era más lento. Y la figura de la reina, que hoy en día es la pieza más importante, en un contexto musulmán era imposible. Esa figura estaba representada por un varón que era el consejero del rey. Cuando el ajedrez se difunde en Europa se transforma en una reina, por presión de las damas de la nobleza que jugaban en las cortes.

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El primer ajedrez se supone que fue hindú, pero no hay ningún registro, no es ni parecido al ajedrez que jugamos hoy. Se cree que el camino fue India, Persia, Arabia y luego Europa, en los siglos VI y VII. Que Alejandro Magno en sus conquistas lo llevó y en una fusión con el juego que jugaban (que se llama Chaturanga, en el que participaban cuatro ejércitos) surge el primer ajedrez.

Cuando los moros invaden España ahí sí llevan el ajedrez tal como lo conocemos hoy y por eso los mejores jugadores occidentales eran italianos y españoles. Ya estoy hablando del siglo XVI. A América lo traen los españoles, Pizarro jugaba al ajedrez.

¿Quiénes jugaban al ajedrez, era un juego popular?

GA: En la época de la colonia era un juego de clases altas. El pueblo recién comienza a jugarlo en el siglo XX. La revolución soviética jugó un rol muy importante en su difusión porque una de sus consignas era “ajedrez para todo el pueblo”, se tomó como una cuestión de Estado. La Unión Soviética dominó el mundo del ajedrez por un montón de décadas.

Ajedrez en la Buenos Aires del Siglo XX

GA: El ajedrez está muy ligado con la cultura porteña. En las primeras décadas del siglo XX en los cafés de Buenos Aires se jugaba ajedrez y billar. Era un juego de hombres, las mujeres no tenían acceso a esos espacios. En el año 1927 se jugó el famoso Match entre el Capablanca y Alequine. Capablanca era un jugador cubano, uno de los más famosos de la historia, y eligió Buenos Aires para hacer ese encuentro. Hasta fue Irigoyen, que en ese momento era el presidente de la Nación. Toda la sociedad estaba “ajedreceada”.

Pero en los 70 hubo un fenómeno mucho mayor que fue el fenómeno Bobi Fisher. Bobby Fischer hoy en día es muy reconocido porque hay películas y libros sobre él. A él le gustaba mucho venir a Argentina. Aquí jugó el Match previo al que fuera campeón del mundo, en el que compitió con el armenio Petrosian. Ese encuentro se realizó en el Teatro San Martín y hubo que cortar el tránsito en la Avenida Corrientes por la cantidad de gente que iba. El furor que provocó hizo que se agotaran los juegos de ajedrez en las librerías. Todo el mundo quería jugar al ajedrez. Yo tenía diez años en ese momento, recién empezaba, y la figura de Fischer era la de un gran ídolo.

Bobby Fisher y Gustavo

Y encima tuve la posibilidad de conocerlo. La historia fue así: yo participé en el primer torneo escolar que se hizo. Estaba en quinto grado y logré el tercer puesto de ese torneo. En la entrega de premios, que se hizo en el Centro Cultural General San Martín, estaba Jorge Luis Borges. Él era quien entregaba los premios. Allí estábamos los otros chicos y yo cuando apareció Fischer. Era un norteamericano, muy alto, una figura imponente que me pareció un superhéroe. Todavía tengo un libro firmado por él, esa imagen no me la olvido nunca.

A partir de ahí empecé a jugar como muchos de mi generación, y no paré más. Cuando tenía veintitantos años me iba bastante bien, estaba bastante bien rankeado, pero me di cuenta que cuando yo veía cosas en las partidas de ajedrez, lo primero que pensaba era cómo transmitírselas a los chicos, pensaba más en la clase que en lo que me podía favorecer a mí, ahí me di cuenta de mi vocación docente.

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Ajedrez en las escuelas y clubes

Vos das clases en este club y también participas del Programa de Ajedrez Escolar, contanos un poco de uno y otro.

GA: El ajedrez federado y el ajedrez escolar tienen distintos objetivos. En el de la escuela los objetivos son escolares, trabajamos la concentración, el respeto al turno, la planificación, todo lo que tiene que ver con funciones cognitivas. En el club se apunta a que los chicos jueguen, que les vaya bien, que salgan campeones.

El ajedrez en las escuelas abarca 150 establecimientos públicos y las clases tienen la modalidad de taller. En las escuelas de jornada simple son talleres electivos que se dan a contraturno o en horario vespertino y en las escuelas de jornada completa se da para todo el grado dentro del horario escolar, en la franja de segundo a quinto grado.

En cuanto a los clubes específicos de Ajedrez, hoy por hoy somos muy poquitos: Jaque Mate, Torre Blanca, el Club Argentino y nosotros. Hay un club que se llama Mariano Moreno que es de ajedrez y billar. Después algunos clubes polideportivos como Boca, River, Velez, Ferro, tienen una sala de ajedrez. EL Club Obras Sanitarias también. Pero no son tantos en función de la gran ciudad que tenemos.
La enseñanza de ajedrez a chicos es bastante reciente, entonces la didáctica la fuimos construyendo nosotros. Yo participe de un libro que se llama Caissita (Caissa es la diosa del ajedrez) que se publicó en el año 1988 y fue el primero que hubo en el país, pensando una didáctica para chicos de seis a ocho años.

¿Cuántos chicos practican ajedrez hoy en Buenos Aires?

GA: En Clubes hay más o menos 300 chicos practicando ajedrez. En ajedrez escolar en promedio son 15.000 chicos cada año.
Cada sábado hay un encuentro de ajedrez escolar, un torneo, en el que en promedio participan 200 jugadores, en el que se puede anotar cualquier chico de escuela pública o privada, de la Ciudad de Buenos Aires o de otra localidad. Cada sábado se realiza en una escuela diferente y a lo largo del año recorremos los veintiún distritos porteños. El año pasado este programa de Ajedrez Escolar cumplió 30 años, yo trabajo en él desde los inicios.

¿Participan tanto nenas como nenes?

GA: No. Por una cuestión cultural el ajedrez siempre fue patrimonio de los varones. Ahora nosotros estamos tratando de derribar eso. En ajedrez federado hay sólo un 5 % de mujeres y en ajedrez escolar hay un 30 % de niñas que juegan, participan en torneos y que les va muy bien. Cuando las chicas juegan se derriba todo tipo de prejuicio.

¿Cómo funciona este Club?

GA: El club se llama Club de Ajedrez de Villa del Parque desde el 2011. La base es la escuela. Tenemos una variedad de oferta de clases para los chicos, que se dan los días martes, viernes, sábados y algún otro día. Los adultos tienen martes y viernes torneos fijos y después cada mes vamos planificando otros torneos.

Hay tres tipos de torneos en este momento. El que se llama relámpago, con partidas a cinco minutos, que se terminan en el día, el rápido que son partidas de doce minutos + 3 segundos, que también termina en el día, y después lo que le llamamos el ajedrez clásico que son partidas de más de una hora. Ese se puede jugar una sola partida por día, pero son los más ricos porque son los que más enseñanza dejan.

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