Su vida y la profesión llevaron a Yanina Miragaya a hacerse una pregunta poco frecuente: ¿quién se ocupa de la educación sexual de las personas con discapacidades mentales? ¿Quién los acompaña en su desarrollo físico y emocional? ¿Qué sucede si una mujer con síndrome de down quiere tener relaciones sexuales, quién la asesora sobre métodos anticonceptivos? ¿Y si desea ser madre?
“Cuando voy a dar charlas en un centro de día para personas con discapacidad o a un taller protegido, y les digo: «Vamos a hablar sobre salud sexual reproductiva y no reproductiva», hablan con un montón de información. Alguna certera, alguna errada, pero no es que el tema no les importa —dice Yanina—. O sea, no son personas asexuadas, no son personas infantilizadas, como supone el imaginario sobre ellas”.
Mirar donde antes nadie miró
Yanina hizo su residencia en obstetricia clínica en el Hospital Álvarez cuando aún no se había legalizado el aborto y solo existía la opción de “aborto por causales”, como se le llamaba a la interrupción legal del embarazo.
“El Álvarez siempre fue un centro de referencia en todo lo que tiene que ver con aborto. Entonces nos llegaban un montón de situaciones de abuso de personas con discapacidad. Casos de usuarias de Tucumán, por ejemplo, que habían venido tropezando en los lugares de origen y llegaban derivadas al hospital por el Ministerio de Salud de Nación. Y después, otros casos en los que venía una madre que decía “quiero que mi hija aborte” con la hija diciendo «yo no quiero abortar». De esos, un montón también. Y empezó a pasar que las personas con discapacidad querían atenderse conmigo, más que nada por la escucha que encontraban, porque por ahí a mí no me molestaba estar una hora en una consulta”.
Además de la experiencia que traía del Hospital Álvarez, Yanina se vio enfrentada, inesperadamente, en medio de la pandemia, a tener que hacerse cargo de un primo adulto con discapacidad mental, tras el fallecimiento de la madre y el padre.
“Cuando yo quedo a cargo de él, un interrogante que me surge es que si mi primo fuera una mujer, yo hoy tendría una preocupación que no tengo, porque no existe la posibilidad de un embarazo no planificado. Sin embargo, sí está presente el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.
Esa inquietud me llevó a buscar información y descubrí que prácticamente no había nada disponible, o que lo que había no le llegaba a la gente. El vacío de conocimiento era tan grande que me metí a investigar yo”.
Yanina desarrolla su actividad profesional principalmente en el ámbito de la gestión sanitaria. Además de ser Licenciada en Obstetricia realizó, entre otros estudios de postgrado, una Maestría en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud. Su formación la llevó a estar al frente, durante la pandemia, del área de Epidemiología de PAMI. Posteriormente, trabajó en los Ministerios de Salud de CABA y de la Provincia de Buenos Aires. Actualmente es Secretaria de Salud del Municipio de Hurlingham.
En el tema discapacidad, hace dos años fue consultora del Fondo de Población de Naciones Unidas. Escribió para ese organismo un “Modelo de atención de la salud sexual reproductiva y no reproductiva en personas con discapacidad”.
“A partir de eso —dice Yanina—, empecé a tratar de hacer una transferencia de conocimientos a profesionales de salud y personas involucradas en este tema, contarles qué adaptaciones se le tiene que hacer a la consejería en salud sexual reproductiva y no reproductiva para poder atender personas con discapacidad en general, y en particular aquellas que tienen padecimientos mentales”.
El modelo de atención que propone Yanina se apoya en la legislación vigente: “Las leyes de la salud sexual reproductiva y no reproductiva, la ley del aborto, la ley de parto respetado, tienen un apartado dedicado a la atención de las personas con discapacidad, pero la verdad es que los equipos de salud no están formados.”
De Yakúo a la comunidad
Yanina es parte del equipo que, en 2024, fundó Yakúo, un centro comunitario de salud mental ubicado en el barrio de Villa Santa Rita. Allí abrieron un espacio de consejería en salud sexual para personas con discapacidad. Pero la sociedad, analiza la especialista, no está preparada para este modelo de atención:
“Cuando nosotros dijimos ¨los podemos recibir en Yakúo¨, la demanda fue cero. Pero no es que no exista esa demanda, es que está contenida, eso es un poco lo que yo planteo”.
¿Qué significa demanda contenida? “En las familias tenés dos universos. Tenés a las familias que acompañan, que reconocen el derecho, y el universo de familias que te dicen: «No quiero destapar esta olla porque cómo lo voy a manejar.» Y un poco lo mismo sucede con las instituciones que trabajan con personas con discapacidad. Algunas tienen interés en poner el tema en la agenda y otras no, porque dicen «si yo empiezo a hablar de esto, ¿a dónde va esta persona a consultar?» No hay muchos equipos de salud que sepan darles una respuesta.”
La decisión de no abordar el problema tiene consecuencias: “Las personas con discapacidad quedan excluidas del acceso a la información, a la atención integral en salud sexual, y quedan mucho más vulnerables a situaciones de abuso”.
La atención que falta no es solamente la del método anticonceptivo, del embarazo o el parto. Incluye todo el espectro de las vivencias relacionadas con la sexualidad. “A veces tiene que ver con hablar de higiene menstrual, o del derecho al placer, o hablar de vínculos o de expresión de género. Lo que le sucede a los profesionales cuando llegan estas consultas, es que se quedan esperando que venga algún acompañante porque no saben cómo llevar adelante ese diálogo.”
Desde Yakúo, Yanina y su equipo decidieron salir a abrir esa conversación en las instituciones que aceptan el desafío. A los centros de día, a los talleres protegidos, a las escuelas, les proponen dar un taller llamado “Escuchar para transformar”, destinado a familias y equipos de salud.
Por ser un tema del que hasta ahora no se hablaba faltan referencias en las que apoyarse. Yanina busca también en estos encuentros habilitar un espacio donde revisar las prácticas, y construir así un saber compartido basado en la experiencia.
Centro de Salud Comunitara Yakúo
Juan Agustín Garcia 2887, Villa Santa Rita
Instagram: @yakuosrl
Teléfono: 11 3097-7774
Mail: yakuo.srl@gmail.com
