Cantori, un refugio cultural en Villa Real

La cantante Soledad Mársico y el guitarrista Hernán Leiva abrieron un espacio donde escuchar música en vivo, en una esquina bien de barrio.

En marzo de este año nació Cantori, un espacio cultural que “representa el deseo soñado hecho carne” de dos artistas: la cantante Soledad Mársico y el guitarrista Hernán Leiva. Es un refugio de puertas abiertas donde los vecinos se encuentran para escuchar música en vivo -con propuestas que van desde el jazz hasta el rock, del bolero al tango- y tomar clases de canto o guitarra.

“Ambos tenemos una inclinación natural por sembrar donde no hay”, dice Soledad. Ella y Hernán forman La Veredita de Artigas, un dúo de folclore con el que llevan grabados dos discos. El espíritu de lo que venían haciendo juntos en otros ámbitos, en forma itinerante, ahora encontró donde asentarse. Se trata de un barrio en el que no había propuestas de este tipo.

Daniel Mársico interpreta tangos clásicos, acompañado por la guitarra de Miguel Barci.

Cantori es rincón cálido, colorido e íntimo. Propone una agenda con ciclos artísticos, peñas y almuerzos musicales programados para los fines de semana o feriados. No faltan las guitarreadas y los platos caseros.

Parte del disfrute, dice Soledad, tiene que ver con estar en un lugar tranquilo, donde se da algo más parecido a las costumbres populares de otros tiempos, donde es posible el encuentro cara a cara. “Es un folclore barrial que nos atrae y eso en zonas muy llenas de gente es difícil que se genere. Así que acá estamos, sembrando en la periferia, con paciencia y convicción”. Soledad es también docente, compositora y percusionista.

Un guiño del destino

Tener un espacio propio donde tocar, dictar clases y armar ensambles no fue resultado de un plan premeditado. La oportunidad apareció y la tomaron de inmediato, casi como un guiño del destino, y con el agradecimiento de estar concretando algo que, a veces, ni se atrevían a soñar. Ambos llevan años de andanzas en la música independiente, organizando peñas, talleres y muestras de alumnos. De hecho, los músicos se conocieron en un centro cultural que gestionó Soledad en Villa del Parque. “Ojalá se sume una gran comunidad de vecinos que disfruten del Cantori, iremos tras ese deseo ahora”, dicen con entusiasmo.

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Para ambos, prestar atención a las sugerencias de los que ya son amigos del espacio cultural es de gran importancia. De esa escucha nació la idea de realizar conciertos al mediodía, a pedido de algunas personas mayores que se les complica ir de noche.

Mediodía de peña tanguera en Cantori. Locro, empanadas y música en vivo.

El valor de la cultura

La economía del espacio la piensan bajo la misma lógica artesanal. Hernán es quien cocina, lo que les permite abaratar los costos e ingeniarse para ofrecer menús accesibles para los vecinos.

En el Cantori, sus fundadores mantienen una firme postura sobre el valor del trabajo de los músicos. En relación a las entradas, Soledad aclara que prefieren evitar el sistema “a la gorra”: “La gente quizás viene en Uber, se toma dos vinos, y pone mil pesos en la gorra. Eso nos resulta muy desafortunado para los artistas y también para el lugar que se le da a la cultura. Por eso queremos forjar otra forma y ponemos una entrada. Si una persona no puede pagar, la invitamos. Pero la entrada es el pago a los músicos y no puede ser el último billete arrugado de la billetera”.

La experiencia de trabajar juntos viene resultando muy buena y ambos coinciden en que van enriqueciendo el proyecto La Veredita de Artigas con sus propios contrastes, con la creatividad de cada uno. “Hernán tiene mucho bagaje de folclore argentino, sabe mucho repertorio, mucho de historia y de autores. Yo tengo una impronta más de música de estudio y ambos nos nutrimos de lo que el otro puede aportar con ese bagaje que trae”, dice la cantante.

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Aunque venían de años muy productivos entre grabaciones y giras, este año Cantori se convirtió en el protagonista absoluto de sus vidas, por lo que la producción de un nuevo disco y los próximos viajes quedaron en pausa. Sin embargo, es algo que no les quita el sueño: están felices y convencidos de que consolidar el espacio llevará su tiempo, pero también les abrirá nuevos horizontes artísticos.


Cantori cultural
Dirección: Cortina 2259, Villa Real
Instagram: @cantoricultural

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