Situada en la intersección de las calles Emilio Lamarca y Remedios de Escalada, acaba de abrir sus puertas el espacio cultural del diario “Vínculos Vecinales” en estrecha colaboración con “Alboroto bar”.
Que sea una esquina, le agrega a su encanto. La esquina ha sido emblema de nuestros barrios, fuente de inspiración de poetas y escritores, sinónimo de encuentro para cualquier hijo de vecino. Y aunque en uno de los cuentos más famosos de la literatura argentina, la esquina es el lugar donde sucede la fatalidad… cabe la posibilidad de que sucedan encuentros felices. Ese otro cuento posible es el que están escribiendo Mariana Lifschitz, directora de “Vínculos Vecinales” y Dante Gigli, al frente de “Alboroto bar”, tras su propio encuentro.

“Si hay comunidad, hay buenas noticias”
Una larga historia precede la apertura de este espacio y gran cantidad de decisiones previas. La primera, estar en el barrio: “Siempre hay algún vecino que me dice ¨Acá no pasa nada¨. Y yo le contesto: ¨Acá pasan muchas cosas¨. Un poco es el mal de esta época no conocer a qui en vive cerca, no saber qué hace, qué le gusta, ignorar qué pueden llegar a hacer juntos”. Vínculos Vecinales se ubica ahí, tiende un puente entre personas que recorren las mismas calles y sus afinidades. Y, al mismo tiempo, habilita otra mirada sobre nuestro entorno, sobre lo que podemos en un mundo donde todo conspira para hacernos creer que podemos poco o nada.
Así, Mariana elige difundir hechos que inspiran –sirva esta nota para agradecerle por eso, en nombre propio y de muchas vecinas y vecinos… Noticias que evidencian acción conjunta, apoyo mutuo, defensa de lo que se considera “bien común”. De ahí la frase que hace no tanto eligió como leitmotiv del diario: “Si hay comunidad, hay buenas noticias”.
Esto va de la mano con una suerte de disposición suya hacia la gente y sus quehaceres. Una voluntad de reconocer el trabajo de los demás. Empezando por su papá, Enrique Lifschitz, fundador de “Vínculos Vecinales”, en 1984. Y partiendo de ahí, esa disposición se extiende al barrio, a sus habitantes, a sus esfuerzos, a sus sueños.

Y así, de nota en nota, llegó un día a tomar conciencia de que “tenía un tesoro: conocer a tanta gente que trabaja para la comunidad. Gente entusiasta, con amor por lo colectivo, que se siente feliz haciendo cosas para mejorar la vida en común”.
No es posible dar cuenta de la variedad, aunque Mariana lo intenta: “Desde gente que se organiza para llevar una vianda caliente a vecinos en situación de calle hasta el personal de salud que trabaja en los Cesac, docentes y directivos de escuelas, profes de distintos deportes en los clubes, dirigentes de clubes, feriantes en una plaza, comerciantes que además de vender se interesan por ser parte de movidas barriales, jóvenes que destacan en un deporte o un arte, artistas con trayectoria, gente comprometida con la defensa del medio ambiente, gente que está en la política territorial, como suele decirse. De toda esa red tan grande de personas que hacen cosas por la comunidad en el barrio, yo conozco a un montón. No solo yo, todos los que trabajamos en lo que a mí me gusta llamar periodismo de cercanía.”
Un sueño, una oportunidad, una obra
La idea de habilitar un espacio para que esas personas pudieran conocerse entre sí surgió en un momento en que había que tomar otras decisiones. Mariana tenía un local en Villa Santa Rita, alquilado durante años. “Ahí hubo una pizzería, después una panadería, después otra panadería. No era algo que valorara mucho, porque era un lugar que yo había heredado y que se veía muy feo.”
Sin embargo, en algún momento, cuando el contrato con los inquilinos llegaba a término, una idea comenzó a tomar forma. ¿Podría usar ese local para un proyecto propio? No cualquier proyecto sino uno que fuera acorde a todo lo ya realizado. “Toda mi vida trabajé en cultura. Es lo que yo soy, es mi identidad, es lo que me divierte, es de lo que sé, lo que me vincula con otros. Entonces, de emprender algo nuevo en ese local, solo podría ser algo cultural. Y desde el primer momento lo pensé asociándome con alguien del rubro gastronómico.”

Algo lindo, dice Mariana, es que a esa persona, el socio gastronómico, lo conoció también gracias a “esas redes de amistad y de trabajo”. En este caso, fue la amiga de una amiga… la mamá de Dante. “Una tarde, durante el cumpleaños de nuestra amiga en común, yo le conté de mi proyecto y a ella se le ocurrió que era buena idea que nos conozcamos con su hijo, de profesión cocinero, que acababa de renunciar al restaurante donde trabajaba y tenía ganas de emprender algo propio.”
Con Dante el proyecto voló más alto, dice Mariana. “Yo pensaba en alguien que se encargara del catering durante los eventos y él me propuso montar un bar”. Transcurrieron cuatro meses de albañiles, de tirar una pared abajo, levantar otra, cambiar caños, revocar, pintar, hasta que el local se transformó en la Esquina de Vínculos Vecinales y Alboroto Bar y abrió sus puertas al barrio. “Llegamos acá gracias a esa red que también es de confianza, esa palabra es fundamental”.

Lo que se viene, lo que se ve
En la prolongación de lo que viene siendo la trayectoria del diario, la propuesta de la esquina de Vínculos, en tanto espacio cultural, es potenciar relaciones, diálogos, y propiciar proyectos que puedan llegar a nacer porque nos encontramos.
La inauguración de la esquina, hace unos días, fue una suerte de homenaje a todo lo ya realizado. Muchos de los participantes agradecieron la manera en que el diario ha acompañado, todos estos años, los distintos quehaceres y, una vez más, los deseos, los sueños de mejorar la vida en el barrio.
Por haber estado ahí, pude también ser testigo de diálogos deliciosos entre vecinas. Toco el hombro de Susana, porque quisiera que una de mis amigas la conozca. Le digo a Alicia: “Te presento a Susana”. Y Alicia dice: “¿la de las mariposas?”. La misma. Susana, la de las mariposas. Y ambas pensamos en la nota de Mariana. Lo que no le cuento a Susana es que conocí a Alicia, la de los libros, la de “Intelecto libros”, gracias a “Vínculos”. También fue hermoso escuchar la emoción de Laura, de Casa Yerbal, que todavía no conocía a Lita… y la conoció ahí, en la esquina. Ya quedamos en que pronto iremos a Casa Yerbal, y quién te dice… Lita es capaz de tocar el piano en cualquier parte, ella que siempre toca “desde el alma”… Habrá que mandar la nota publicada en el Vínculos sobre Lita a Laura, y viceversa.
Por lo pronto, en la flamante esquina de Vínculos, ya hubo cine-debate, hubo conciertos acústicos con músicos del barrio, pronto comenzará un club de lectura. Y ante el inminente inicio de las vacaciones de invierno, programaron una nutrida agenda de actividades culturales para las infancias.
Mientras tanto, Alboroto Bar, que abre todos los días desde temprano, ya tiene a sus primeros habitués.

El espacio cuenta con una mesita especial para las infancias. ¿Qué más se podría pedir? Una biblioteca y juegoteca… ¡La tiene! Vecinas y vecinos están invitados a colaborar, pero hay una consigna: solo se puede llevar algo de lo que más nos gusta, un libro querido, un juego disfrutado. Puede ir acompañado por una notita que cuente algo de ese libro, de ese juego, para que la lea algún vecino, vecina, que quizás responda… no lo sabemos. Todo puede ser. Si Ud. se sienta ahí y pide un cafecito, y come algo rico preparado por Dante, y se inspira…
Remedios y Lamarca… y todo el cielo
“Es una esquina muy abierta, ¿viste? toda vidriada. Y como no hay edificios, se ve un montón de cielo. Ves también el paso del día, el paso de la gente, el paso del 25 que tiene enfrente su parada. Ves a la gente que espera el 25 y ellos nos ven a nosotros. Entonces, durante la obra de refacción se fue generando una expectativa. Nos preguntaban que cuándo íbamos a abrir y qué íbamos a poner ahí. Cuando les respondíamos que iba a haber una cafetería y un espacio cultural la reacción era “¡Ay, qué bueno, eso le faltaba a este barrio!” Y ahora que lo ven abierto, la gente que pasa nos devuelve una sonrisa. Hay muy buena onda entre nosotros y quienes vienen a la esquina. Así que nada, da ilusión todo lo que puede suceder ahí”.
La Esquina de Vínculos Vecinales y Alboroto Bar
Remedios de Escalada de San Martín 3499 y Emilio Lamarca, Villa Santa Rita
Instagram:
@laesquinadevinculos
@alboroto.bar
