El camino hacia la igualdad. Mujeres en el deporte

Clubes en el barrio Destacados

El reclamo de igualdad entre mujeres y hombres está instalado en el debate mediático, en las casas, en los trabajos y en las redes sociales. Una denuncia que hace pocos años era exclusiva del movimiento feminista se transformó en una ola que modificó -y sigue modificando- la vida de todos. ¿Qué cosas cambiaron en lo cotidiano? Como muestra traemos aquí tres historias de nuestros barrios en un terreno que tradicionalmente acapararon los hombres: el del deporte.

Mujer árbitra

Bárbara Cajes tiene 24 años, estudió arbitraje en CAFI y trabaja en ligas de fútbol femeninas e infantiles. Nos contó que, si bien siempre le gustó el fútbol y se imaginaba arbitrando partidos, ella misma pensaba que se trataba de un trabajo exclusivo de varones. Hasta que un amigo le contó que él conocía árbitras que se habían formado en CAFI, la liga donde trabajaba. Entonces Bárbara se decidió a probar.

Bárbara Cajes arbitrando un partido en el colegio Carlos Steeb, de Villa Santa Rita.

VV. Cuando empezaste a estudiar y ejercer, ¿notaste alguna resistencia por el hecho de ser mujer?

Bárbara: Cuando voy a arbitrar en algunos clubes me preguntan: “¿qué arbitrás, handball?”. Cuando les digo “fútbol” se me quedan mirando, y hay un silencio. Mis compañeros de CAFI me decían que si me equivocaba, probablemente iba a recibir más quejas que un varón que cometiera el mismo error, pero que no bajara los brazos. De hecho, en una de las primeras jornadas que arbitré me confundí en algunas jugadas por falta de experiencia. Y me gritaron la famosa frase “¡andá a lavar los platos!”. Siento que hay una parte de la sociedad a la que le parece normal que una mujer sea la árbitra de un partido de fútbol, y otra parte que todavía tiene muy arraigados los prejuicios y cree que es un rol que debe reservarse a los hombres.

Fotógrafa y Periodista Deportiva

Natalia Ponce tiene 38 años, es periodista deportiva, fotógrafa e hincha de Argentinos Juniors de toda la vida. Hoy colabora en el medio Argentinos Pasión.

Si la historia sobre sus primeros pasos en el periodismo deportivo sucediera hoy, seguro sería denunciada. Sólo pasaron diez años. Sin embargo -y por suerte- en cosas como estas el mundo es otro.

Natalia: Me recibí de periodista deportiva en el 2008. La primera propuesta de trabajo que tuve vino acompañada de una invitación. “Te quería decir que me parecés hermosa, no puedo creer que seas tan linda y me gustaría invitarte a cenar”, me decía el conductor del programa. “No quiero ir a cenar, lo que quiero es trabajar en la radio”, le contestaba yo una y otra vez. Me llamaba a mi celular todos los días. Una vez sacó de mi currículum el número de teléfono mi casa y me llamó ahí. Cuando atendí, lo primero que me dijo fue “¿por qué no me contestas el celular?”. Le corté y no me llamó nunca más. Esa secuencia se me repitió un montón de veces en un montón de lugares. Para poder trabajar siempre me pedían que acceda a algo más, entonces en un momento desistí porque me dije “esto va a ser siempre igual”.

En el 2006 Natalia Ponce se convirtió en la primera fotógrafa oficial de Argentinos Juniors.

VV. Pasados diez años de aquella primera mala experiencia, ¿cómo te resulta ahora presentarte en un nuevo trabajo?

Natalia: Por suerte en los últimos años se han ido sumando mujeres a la fotografía y al periodismo deportivo. Si antes ni siquiera te daban la posibilidad de probarte, ahora en general te escuchan y te dan la oportunidad de que muestres lo que hacés. Les puede gustar o no, pero ya no está ese “no” de entrada que tenías antes por ser mujer. Como fotógrafa fui con el tiempo sumando otros deportes como vóley o futsal, donde es más fácil encontrar trabajo remunerado.

Básquet para todos y todas

Mariela Rodríguez, periodista colaboradora de Vínculos Vecinales y vecina de Villa Santa Rita, cuenta que hace once años quiso anotarse en el Club Imperio Juniors para jugar al básquet. Había conocido el deporte en las clases de educación física del colegio, y había quedado fascinada. Ir a Imperio resultaba lo más obvio, ya que estaba a pocas cuadras de su casa y era un club reconocido por su trayectoria en básquet. Pero lo que once años atrás no era obvio era que las chicas quisieran jugarlo. En el 2007, sólo tres clubes en toda la Capital Federal tenían liga de mujeres. Para hacer el deporte que quería, Mariela tuvo entonces que resignarse a viajar tres veces por semana hasta el barrio de Devoto.

Este año, Imperio presentó con orgullo a la primera niña federada en básquet del club. Se llama Micaela, tiene diez años, y cuando fuimos a entrevistarla la encontramos entrenando. Se la veía alegre, disfrutando del juego con sus compañeros.

Nicolás, su entrenador, explica que la incorporación de niñas a la escuela de básquet fue una decisión del club como respuesta a la demanda: “Al ser Imperio un club de básquet, había tanto chicos como chicas que se acercaban con ganas de jugar. Para poder incluir a las chicas el Club decidió que la categoría ‘premini’ pase a ser mixta. Micaela es la única federada, pero en la escuelita hay varias nenas más que se sumaron”.

Adrián Rosa, médico y encargado de prensa de Imperio, nos cuenta que el objetivo final es la integración, la participación, que chicos y chicas se sientan parte de un grupo. “Hasta los trece años pueden jugar en equipos mixtos, luego tenemos la ambición de tener un equipo de jugadoras para que Imperio participe en la liga de Básquet femenino. Hoy es Micaela, mañana serán muchas más”, sostiene.

Cuando Micaela terminó su entrenamiento nos acercamos a hablar con ella. “¿Por qué elegiste este deporte?”, le preguntamos. “Yo tomaba clases de natación en Imperio. Venía a la pileta y me daban ganas de jugar al básquet”.

VV. ¿Y qué es lo que te gusta del básquet?

Micaela: ¡Todo! ♦

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