Apropiarse del arte: talleres del Centro Cultural Baldomero Fernández Moreno

Se puede elegir guitarra, violín, comedia musical, teatro, dibujo y pintura, danza árabe, danza aeróbica, tango, rock and roll, folclore, salsa, fotografía, ensamble, canto, cine debate, literatura, historia barrial entre otros: son 26 los talleres artísticos y culturales que dan vida al CCBFM.

El Programa Cultural en Barrios, dependiente del Ministerio de Cultura de CABA, comenzó a funcionar apenas recuperada la democracia y hoy sigue vigente, ofreciendo espacios para dar rienda suelta a la creatividad, al encuentro con otros y al disfrute del arte en todas sus formas. Actualmente hay treinta y cinco centros culturales que forman parte de este programa distribuidos por toda la ciudad, pero el Baldomero fue uno de los primeros (una placa colgada en el hall así lo recuerda).

El edificio tiene una doble vida: hasta las cinco de la tarde es la escuela primaria Rosales y luego de esa hora muta en el Centro Cultural; la plaza El Banderín con la que comparte manzana, el Polideportivo Pomar y el Cesac 36, que están enfrente cruzando Magariños Cervantes, son parte de la misma familia. Con solo ver las construcciones uno se da cuenta que todas esas instituciones públicas tienen un origen común. Fue la lucha de muchos vecinos y vecinas la que logró en los años setenta que esas dos manzanas que fueron descampado y basural se transformaran en espacios de participación, servicios públicos y disfrute para todos.

Vínculos Vecinales conversó con Norma Fiore, la profesora del taller de rock and roll, mientras el grupo de bailarines y bailarinas practicaba la coreografía que iban a presentar en la fiesta de fin de año del Centro Cultural. “Yo digo que somos un grupo de amigos que bailan”, comienza Fiore definiendo así el espíritu de sus clases. “Hay gente que viene hace mucho y todos los años ingresa gente nueva; tenemos dos niveles, principiantes e intermedios, y en este 2020 vamos a inaugurar el taller de producción de coreografías. El grupo suele participar en eventos de escuelas, geriátricos, bibliotecas, siempre que nos llaman vamos. De ahí surgió la idea de hacer un taller especial donde preparar las coreografías para esos eventos.”

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Norma Fiore y su grupo de bailarines/as preparando la coreografía para la fiesta de fin de año. En medio de la clase dedica unos minutos a dialogar con Vínculos Vecinales.

Arte versus pastillas

Norma destaca el valor de contención social que tiene el Centro Cultural, cuenta que una vez una alumna le dijo: “Vos podés dormir tranquila, porque hay gente que dejó la medicación gracias a venir a tu taller”. Ella resalta la alegría que se comparte en las clases, enfatiza en la necesidad de cuidar estos espacios que son lugares de encuentro para los vecinos. “Cuando bailamos en la terraza o en la pista de patinaje, a veces veo a adolescentes o jóvenes en la plaza que se juntan en situaciones oscuras, que están con problemas de drogas y mi sueño siempre es que puedan acercarse a nosotros y encontrar un grupo sano donde divertirse y dejar por un rato ese ambiente.

Cuenta Norma que ella viene también como alumna a otros talleres: “hice canto, salsa, ahora vengo al taller de ensamble, o sea, hay una oferta y una variedad que hasta a nosotros mismos que somos profes nos estimula a seguir aprendiendo.” ♦

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