“Basta de mutilar nuestros árboles”

En el Día de la Madre Tierra, ambientalistas y vecinos se dieron cita en Villa del Parque para relevar el estado del arbolado. Su objetivo: revertir situaciones de maltrato, generar conciencia y estimular el compromiso ciudadano hacia el medio ambiente urbano.

¿Cómo se puede celebrar el Día de la Madre Tierra en el corazón de una gran ciudad? La organización Basta de Mutilar Nuestros Árboles (BDM) propuso algo muy simple: mirar los árboles. “Es algo que siempre pedimos a la gente, que den una vuelta a la manzana de su casa y observen los árboles”, dijo a Vínculos Vecinales la presidenta de BDM, María Angélica Di Giácomo, durante la jornada del sábado 22 de abril.

María Angélica Di Giácomo en la actividad por el Día de la Madre Tierra, en la plaza Aristóbulo del Valle.

Esa tarde se reunieron vecinas y vecinos en la plaza Aristóbulo del Valle para recorrer juntos una de las manzanas frente al parque, la que está delimitada por las calles Cuenca, Santa Tomé, Campana y Marcos Sastre. Encontraron muchos plátanos, algunos fresnos, un ficus, un ligustro, un tilo y un liquidambar, y realizaron un relevamiento exhaustivo del estado de estos árboles.

Lo que vieron

Descubrieron, con mucha tristeza, situaciones de maltrato en los 46 ejemplares estudiados. Constataron al menos 35 casos de mutilación, es decir, árboles a los que las podas les modificaron su arquitectura natural.

También registraron señales de vandalización (ataduras con cordones y alambres) y tres situaciones de “anillado”, una práctica que busca la muerte del árbol (se retira una franja de corteza alrededor del tronco, de entre 2 y 4 centímetros, bloqueando la conexión entre la copa y las raíces).

El grupo detectó además planteras (se llama así a los cuadrados de tierra, alineados al cordón de la vereda, en los que se plantan los árboles) tapadas de escombros, restos de cemento, residuos y hasta adoquines que impiden el paso del agua hasta las raíces.

Ser vivo o elemento decorativo

Una situación particular se vivió sobre Cuenca, donde casi la totalidad de los árboles estaban adornados con guirnaldas de colores. Los participantes de la caminata “liberaron” a los ejemplares que pudieron de las ataduras; a otros no les fue posible sin una escalera, ya que el hilado trepaba hasta varios metros de altura.

En ese momento, se generó un intercambio de opiniones con los comerciantes. Ellos argumentaban que la intervención sobre el arbolado forma parte de una estrategia comercial para atraer a potenciales clientes hacia esa zona más alejada del centro comercial. Decían que muchos vecinos que vienen paseando por Cuenca desde el otro lado de la plaza, cuando llegan al parque pegan la vuelta. Con las guirnaldas coloridas pretenden llamar su atención para que sigan su recorrido por Cuenca unas cuadras más.

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Angélica Di Giácomo les explicó que rodear a los árboles con hilos “no es inocuo”, porque frena el proceso del cambio de corteza. “La gente no quiere aceptar que son seres vivos y cualquier cosa que les hagan los va a afectar”, dijo.

Qué dice la ley

Todas esas situaciones, en rigor, representan transgresiones al artículo 9 de la ley 3263 de Arbolado Público de la Ciudad de Buenos Aires. Esta ley dispone prohibiciones “a los efectos de proteger y preservar a los ejemplares de acciones que puedan dañarlos en forma total o parcial a través de heridas mecánicas, fijando elementos extraños o introduciendo sustancias fitotóxicas en el suelo o en sus tejidos, o pintando los fustes o ramas con cal, barniz o pinturas”.

Por lo general, los incumplimientos no son multados. Lo engorroso que puede resultar efectuar una denuncia los deja impunes. Sin embargo, existen situaciones en las que se puede revertir el daño directamente cortando con tijeras los alambres y cordones o quitando los clavos que sostienen carteles de publicidad.

Para casos más graves la recomendación es reclamar en la sede comunal, “especificando que es su obligación denunciar en el Ministerio Público Fiscal y comunicar [la infracción] al responsable del hecho”, enfatiza BDM en el instructivo que publicaron para guiar a quienes quieren colaborar en la defensa del arbolado.

Subrayan también que al hacer la denuncia “se debe especificar qué artículos se transgredieron de la norma” y luego “pedir el número de expediente” del reclamo para poder hacer el seguimiento. Otra posibilidad es llamar a la línea telefónica 147 del Gobierno de la Ciudad.

Otro capítulo en las transgresiones a la ley de arbolado público lo protagonizan, reiteradas veces, los operativos de poda o extracción. Éstos deberían contar en todos los casos con una autorización previa, cuya resolución se publica en el Boletín Oficial de la Ciudad. Un inspector del área de Arbolado Urbano tiene que estar presente, llevando consigo la documentación mencionada.

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Si un procedimiento de poda o de extracción no se ajusta a estas normativas, el consejo es comunicarse inmediatamente con el  911 o con la fiscalía: vía mail (denuncias@fiscalias.gob.ar), vía página web (www.mpfciudad.gob.ar) o telefónicamente (0800 3334-7225).

Los números del arbolado en la Ciudad

En las veredas porteñas hay unos 370.000 árboles. En parques, plazas y boulevares unos 60.000. Estos datos fueron arrojados por el último relevamiento de arbolado urbano, a cargo de la Facultad de Agronomía de la UBA, antes de la pandemia.  Un total de 430.000 árboles conviviendo con los 3.120.612 de habitantes, que según el último Censo poblacional tiene Caba. Un árbol cada 7,2 residentes. La Organización Mundial de la Salud aconseja un mínimo de un árbol cada tres habitantes en zonas urbanas.

A diario se extraen, en la Ciudad de Buenos Aires, entre 20 y 30 ejemplares. En el año se autorizan unas 75.000 podas. La consecuencia es que “no queda ni un árbol entero” en toda la superficie porteña, según datos de BDM. Por eso, al terminar la vuelta a la manzana en Villa del Parque, los miembros de este colectivo recordaron su lema: “Plantar, Cuidar y Preservar”. “Sin suelo absorbente y sin follaje frondoso –dicen estos ambientalistas– un espacio puede ser público, pero no es un espacio verde”.


Zurciendo el Planeta en las luchas locales

“Bordamos por el planeta y contra el cambio climático”, dijo a Vínculos Vecinales Su Fernández, integrante del grupo activista “Colectiva Zurciendo el Planeta”. Se trata de una iniciativa que llevan adelante mujeres de América Latina, unidas para apoyar propuestas locales que busquen “revertir los daños ambientales y sociales” a través del arte y la creatividad.

Aquella tarde de abril acompañaron a Basta de Mutilar en la plaza Aristóbulo del Valle. Varios pares de manos con agujas y lanas de colores bordaron, sobre tela reciclada, la imagen de un árbol y la leyenda “Todos los seres vivos necesitamos las hojas”. El nuevo tapiz  se sumará a los más de 350 que fueron hechos por mujeres de distintos países. Entre todos crearán un simbólico «bosque de esperanzas». ♦


Basta de Mutilar Nuestros Árboles
Instagram: @bastademutilar

Colectiva Zurciendo el Planeta
Instagram: @zurciendoelplaneta

 

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