Hockey bajo el agua

Imperio Juniors es el único club de Caba que tiene equipo de Hockey subacuático: un grupo de quince hombres y mujeres que entrenan dos veces por semana a la luz del atardecer.

En el fondo del mar de Imperio se esconde un tesoro en forma de tejo, y en la superficie, ocho cazadores inhalan aire y juntan fuerzas para ir tras él. Este deporte subacuático, como todo deporte, comienza siendo un juego, y aunque a diferencia de otros le falta popularidad, a éste le sobra adrenalina.

Son siete los lugares de Buenos Aires donde se practica, pero Imperio Juniors es el único que compite con su nombre propio. Los demás, Tritones (APV), Siete Mares (Club Alemán), Hellfish (Pilar), Escuela Splash (Villa Sahores), Morsas (La Plata), Bestias (GEBA), son grupos sin un club atrás que alquilan uno u otro natatorio para entrenar.

Pileta azulada. Hundido en el fondo de la parte honda, el tejo de plomo. Cuatro jugadores expectantes esperan con la cabeza afuera, agarrados de un borde. Del otro lado del agua, en el borde opuesto, aguarda al acecho el equipo oponente. Alguien da una palmada a la superficie ondulante que suena y salpica. Los ocho se sumergen y en cuestión de segundos un jugador logrará tomar el tejo, disputándoselo a sus rivales, ayudado por los propios, y el equipo que mayor cantidad de veces deje el disco en la rejilla rival, es decir convierta más puntos, gana. Además de los ocho jugadores que participan de la acción, cada equipo cuenta con dos relevos fuera del agua, listos para reemplazar a sus compañeros cuando les gane el cansancio.

A punto de lanzarse a las profundidades, el equipo está atento a la palmada en el agua que dará inicio a la jugada.

En la cancha

Michel Szydlowicz (24), estudiante de ingeniería ambiental y coordinador del equipo de Imperio, explica que, para entenderse debajo del agua (dada la importancia que tiene la buena comunicación en un deporte de equipo) lo fundamental es conocer cómo se mueven los compañeros, ya que gritar es imposible y señalar también. Conocerlos implica prever sus tiempos de reacción y sus apneas (aguante de la respiración). “Todo es parte de ir encontrando tu propio lugar en el equipo. Cuando estamos en la superficie, antes de cada arranque o después de una falta, aprovechamos a hacernos señas más entendibles o gritamos formaciones que proponen jugadas determinadas, y con eso nos organizamos”.

En el 2020, la AHSA (Asociación de Hockey Subacuático Argentina) pasó a integrar la FAAS (Federación Argentina de Actividades Subacuáticas). Esto permite a los jugadores federarse, requisito indispensable para participar en los mundiales.

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Javier Correa (51), programador en sistemas y jugador, sostiene: “Generás como una adicción al agua, te falta el aire, salís y en seguida querés volver a entrar. Muchas veces se pueden ver roces y hasta patadas que vuelan. Es un deporte de contacto, pero estás protegido por los elementos que usas para jugar. No es más peligroso que el fútbol”. Su gusto por este juego es tal que no pierde ocasión de practicarlo, si la fecha coincide con un festejo o evento, los suyos ya saben que irá luego de que termine el entrenamiento.

Los elementos necesarios para jugar son aletas, gorro, visor, snorkel, stick (cumple la función del palo en el hockey sobre césped) y guantes, que en el caso de este grupo usan unos similares a los de jardinería, pero embadurnados con silicona y pintados. El equipamiento profesional es difícil de conseguir en Argentina, por eso suelen aprovechar cuando un compañero viaja a un mundial para encargarle.

Joana Ruano (29), fonoaudiología y coordinadora de Hockey subacuático en Imperio, estaba a punto de viajar en julio al Mundial 2020 de Australia, cuando surgió la pandemia. “Tuve que dejar de entrenar en el agua cuando cerró el club. Desde la Selección nos mandaban ejercicios para hacer en casa y eso lo sostuve. Lo que pasa es que me faltaban el entusiasmo y la diversión ligados al juego, entonces me costó mucho más”, confiesa la jugadora.

¿Cómo son los entrenamientos para un Mundial?

Joana: Son variados, algunas personas entrenan en aguas abiertas y eso sirve para lo aeróbico, otros salen a correr para mejorar la respiración, levantar pesas te da potencia y resistencia en el agua. Cada uno va viendo qué le falta y en función de eso entrena de una u otra manera.

Los que sueñan con ser parte de la selección argentina entrenan haciendo pruebas de atletismo, de fuerza y de natación. Sus compañeros los ayudan midiendo los resultados, que luego envían al entrenador. Se va armando un ranking con todos los candidatos y los mejor posicionados participan luego de un campamento. Según la categoría, en ellos se reúnen alrededor de veinticinco jugadores. Los campamentos van rotando de provincia. Se han hecho en Buenos aires, en Santa Fe, en Córdoba, en Neuquén y en Mendoza. Allí el desafío es lograr el mejor desempeño posible en el juego. Cada jugador es calificado por los mismos compañeros y por el Head coach. Los doce o catorce con mejor puntaje serán los que integren el seleccionado. Actualmente el rol de Head coach del equipo argentino lo ocupa el colombiano Sebastián Lugo Márquez.

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Es una comunidad muy linda y solidaria. Cuando viajamos a otras provincias u otros países, siempre somos bienvenidos. Al no haber tantas personas que practican este deporte, se genera un vínculo de confianza entre quienes sí”, cuenta Joana, revelando parte del atractivo que el hockey subacuático tiene para su vida.

La Escuelita en el agua

Para el hockey bajo el agua no importa sexo o edad, tampoco si tenés o no experiencia en otro deporte acuático. Según dicen quienes practicaron buceo previamente, les resulta más fácil la adaptación, pero también hay muchísima gente que no sabe siquiera los estilos de natación, solo flotar, y puede comenzar a jugar.

Desde hace un tiempo el equipo de Imperio busca algo más que competir, quiere formar un semillero. Previo a la pandemia, tenían el limitante del horario de entrenamiento, que era de 22 a 23:30, que hacía casi imposible que chicos menores de dieciocho pudieran ir. Ahora practican martes y viernes de 18 a 20 en la pileta del club, cumpliendo el protocolo vigente por el covid.

Para Michel tener una escuelita aseguraría que el deporte tenga continuidad y se fortalezca. “Con jóvenes se arman equipos más poderosos, porque es más fácil que se enganchen y más probable que sean buenos si comienzan a jugar desde temprana edad. Los mejores equipos tienen pibes que juegan desde muy chicos.”

Para practicar hockey subacuático en Imperio Juniors hay que hacerse socio del club, pagar la cuota social y un monto por la actividad, que es accesible. Las y los interesados/as pueden enviar un mensaje de whatsapp a 11 6600-2777 (Michel Szydlowicz) o escribirles a sus cuentas de InstagramFacebook

 

 

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