Los recuerdos de Enrique (parte V)

El Polideportivo Pomar, público y gratuito. Una conquista de los vecinos, contada por uno de sus protagonistas.

Una pequeña introducción para nuevos lectores: Enrique Lifschitz fue el fundador y editor de Vínculos Vecinales por más de treinta años. Vivió toda su vida en Floresta y desde la adolescencia hasta su último día  tuvo una participación social imparable.

«Los recuerdos de Enrique» surgen de una entrevista que le realicé en el 2008, como forma de atesorar su memoria para las futuras generaciones de la familia. Pero al repasarla, encuentro en ella cantidad de anécdotas cuyo interés desborda al círculo cercano, por los temas que trata. Pensando que el barrio también podía nutrirse con ellas, comencé a publicarlas.


El «poli Pomar» y Vínculos Vecinales

Pocos vecinos podrían contar la historia del Poli, tal como la contaba Enrique. Desde el principio hasta el final, con lujo de detalles, cual protagonista entusiasta de aquella gesta barrial.

Esta nota suma otras dos fuentes: una publicación del periódico Trascartón y la información aportada por Francis Lagreca, coordinadora del Taller de Historia Barrial del Centro Cultural Baldomero Fernández Moreno.

Habla Enrique:

“Era el año 58. Yo estaba desarrollando una gran actividad en el Club Combinados cuando me llaman de la Sociedad de Fomento 25 de mayo, que está en la calle Cesar Díaz. Quieren que vaya a hacer ahí el trabajo que estaba haciendo en el Club Combinados. Y yo les digo que ese tipo de Sociedad de Fomento, donde solamente se hace un trabajo burocrático, se mandan cartas para pedir cosas, que no se hace movimiento de masas, no me interesaba. Que si quieren que vaya me tienen que dar libertad para que yo organice. Ellos están de acuerdo pero como yo no era socio, hacen que me asocie durante una cantidad de meses, de acuerdo al reglamento, para poder integrar la Comisión. Se hace todo eso y el sector que me había convocado gana las elecciones, entonces yo me integro como Pro Secretario.

Ahí me entero que hay un Edicto del año 32 en el que dice que se reservan los terrenos donde ahora está el Polideportivo Pomar, la escuela y la plaza Baldomero Fernández Moreno, para la construcción de una plaza y un campo de deportes. En esas dos manzanas se había formado un basural y en medio del basural los chicos habían puesto dos arcos y se juntaban ahí a jugar al fútbol.

La Sociedad de Fomento todos los años mandaba una nota pidiendo que se cumpla el Edicto. (No me acuerdo si el terreno había sido expropiado o era una donación). Y a su vez me entero que pasados veinte años, si no se cumple el motivo para el cual fue expropiado o donado, vuelve a los dueños originales. Los dueños originales habían muerto pero la sucesión estaba pidiendo que le devuelvan los terrenos para hacer un emprendimiento.

Entonces yo convoco a representantes de partidos políticos e instituciones del barrio, los reúno en el salón de la Sociedad de Fomento, para enterarlos del peligro en que está esa reivindicación que tiene el barrio. Yo les decía que no lo íbamos a solucionar mandando cartas, que teníamos que organizar un Movimiento.

Entonces se crea la Comisión Vecinal Floresta Norte para poder actuar fuera de las instituciones, porque las instituciones son burocráticas, tienen que consultar, tienen que reunirse ante cada cosa… Y me eligen a mí como Secretario General. Eso toma mucho auge, organizamos un acto en Cesar Díaz y Remedios Escalada de San Martín y se llena de gente. Se arma una cosa de gran trascendencia.”

En febrero del año 1958, la Comisión Vecinal Floresta Norte inicia gestiones ante el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Gral. de División Ernesto Frorit, presentándole una nota, cuyo texto dice así: “…solicitarle la solución de un viejo problema vinculado a la Salud general… aprovechamiento de dos manzanas de terreno baldío ubicadas entre las calles Mercedes, César Díaz, Chivilcoy y Camarones para la creación de una plaza pública y de un parque anexo con sus instalaciones mínimas destinado a ejercicios físicos, a fin que los vecinos, especialmente los niños de los alrededores, cuyo número se calcula en 15.000, tengan un lugar de expansión… al par que tales obras comportarían el saneamiento de esas parcelas, convertidas desde hace cerca de treinta años en depósito de residuos… y en criadero de moscas y ratas… Como coralario se logrará suprimir el espectáculo ingrato que ofrecen los jugadores ocasionales de fútbol (muchachones que vienen de otros barrios) cuando se cambian de ropa al aire libre…”.

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Los vecinos juntaron el dinero necesario para comprar los materiales con los que construir un mástil, que fue inaugurado el 27 de abril de 1958 (emplazado en la manzana en donde hoy se encuentra el Polideportivo).  Fue un gran movimiento barrial en el que distintas expresiones políticas se unieron con un objetivo común. En ese contexto surgió el periódico Vinculo Vecinales, como canal de difusión de las actividades del Movimiento; Enrique Lifschitz era su redactor, en aquél momento editaron sólo tres números.

El gobierno estaba dispuesto a hacer una plaza, se presentaron distintos proyectos en la Legislatura y fue aprobado uno de la Unión Cívica Radical, pero después sobrevino el Golpe de Estado. Durante la última dictadura, el intendente de Buenos Aires, brigadier Osvaldo Cacciatore, comenzó con la construcción de una escuela, una plaza y un polideportivo. Hacia el final del gobierno militar, inauguró la plaza a la que llamo oficialmente Udine (por el pueblo de Italia en donde habían nacido sus padres).

Cuenta Enrique al periódico Trascartón: “El gobierno militar construyó el polideportivo pero una vez terminado, se lo entregó a una entidad privada, el Círculo de Periodistas Deportivos y ahí vuelve a sufrir el barrio. Entonces surgió un movimiento por la recuperación del polideportivo.

Los volvimos locos a los privados que lo utilizaban: organizábamos torneos deportivos en la calle alrededor del lugar, les gritábamos cuando entraban: ‘¡Váyanse, usurpadores!’. Hasta que al final se fueron; y hubo un tiempo de gestiones hasta la asunción de Alfonsín, en ese momento el intendente radical Julio Cesar Saguier recuperó el polideportivo para el barrio, y se lo reinauguró con el nombre de Polideportivo Pomar(1), y los que organizamos el movimiento para recuperarlo nos transformamos en Cooperadora del Poli.

En la época que se crea la plaza, la empresa donde yo trabajaba se había disuelto. Y recibí la sugerencia: ‘¿por qué no revivís la historia? Ahora tenés tiempo, ¿por qué no te largás a hacer el periódico?’. Dije que sí porque siempre tuve la vocación. No sabía cómo, pero en el año 85 una profesora de historia, Francis La Greca, tuvo la iniciativa de formar el Taller de historia barrial de Floresta. Se formó un grupo divino en el Centro Cultural Baldomero Fernández Moreno, y entonces fueron nutriendo la idea del periódico barrial.

Cuando empecé el diario, estaba fundido económicamente, había tenido un bajón anímico, ya había perdido mi casa, tuve que empezar de cero. Yo lo empecé como una terapia y descubrí que podía ser un medio de vida, pero lo descubrí en el andar, porque tuve mucho apoyo”.

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(1) Se eligió el nombre en recuerdo del Teniente Coronel Gregorio Pomar, militar que se levantó en armas contra el General Uriburu, jefe militar y político del primer golpe de Estado argentino, el que derrocó a Hipólito Irigoyen en el año 1930.

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