Dejar de fumar: un grupo, mil historias y un reto común

El grupo de Cesación Tabáquica del Cesac 34 propone un camino compartido para enfrentar un desafío tan grande como transformador.

La escena se repite, semana a semana, a la misma hora. Las sillas forman un círculo, y ahí sentadas varias personas van contando en voz alta y tono íntimo sus experiencias, temores y triunfos, las recaídas que sufrieron y las claves que los ayudaron –o los siguen ayudando– a dejar de fumar: precisamente el mismo afán que todos en ese círculo comparten.

El grupo de Cesación Tabáquica que lleva adelante la Residencia de Medicina General y de Familia del Cesac 34 (en Artigas 2262) está cumpliendo este año dos décadas de actividad. Funciona todos los lunes, de 14 a 15 horas, con la participación del psiquiatra del centro de salud, el Dr. Alejandro Romero.

La actividad es gratuita y está abierta a gente de todas las edades que dejó o busca dejar de fumar, o ya puso una fecha para hacerlo, o recae una y otra vez, pero igual vuelve a intentarlo.

Los de siempre se saludan, los nuevos se presentan y a estos últimos les toca también contar si dejaron de fumar y cuánto tiempo llevan sin hacerlo, victoria que por pequeña que sea convoca siempre un aplauso. Las dos residentes al mando proponen un disparador: identificar en un semáforo esos desencadenantes que provocan altas, moderadas o bajas ganas de fumar.

Cuestiones como “tomar alcohol”, “quedarme sola en casa” o “terminar de comer” dan paso a charlar tanto de los “cigarrillos automáticos” (esos que se fuman porque sí, casi sin darse cuenta) como a historias y reflexiones más profundas: que no es fácil, que el ejercicio es un aliado imbatible, que la vida sin oler a tabaco ni depender de él es magnífica, o que el cigarrillo despliega muchas veces una cortina de humo literal, pero también figurada, para tapar tiempos que gestionar, ansiedades que dosificar y hasta verdades que callar.

Identificar para anticiparse

“La consigna de pensar en ‘ese cigarrillo que más deseás’ nos acerca a lo que en el tratamiento antitabáquico funciona como una herramienta transversal: empezar a tener registro del nivel de ganas para planificar las estrategias de manejo”, explica Daniela Ghio, parte del equipo de residentes del Cesac 34.

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“Si te das cuenta de que tomar alcohol es un rojo que te provoca el máximo nivel de ganas de fumar, entonces por un tiempo lo mejor sea tal vez dejar de tomar alcohol –prosigue–. Pero los desencadenantes no son los mismos para todo el mundo. Por eso lo útil del ejercicio es que cada quien se ponga en contacto con la ‘carga’ que le pone al consumo de tabaco”.

El grupo varía su conformación cada semana: nunca baja de cinco personas, ni suele superar por mucho las veinte, el promedio ronda las quince. No es necesario ir todos los lunes (no se toma lista), pero sí seguir algunas pautas, como no hablar encima de los demás o, antes de dar un consejo o comentario, preguntar si la persona desea escucharlo, así como respetar el silencio de quien prefiere callar.

El acompañamiento individual

El equipo de Residencia de Medicina General y de Familia del Cesac 34 ofrece también entrevistas individuales de cesación tabáquica. Esta opción, si bien no es excluyente para participar de los grupos, resulta altamente recomendable para quienes quieran transitar ese camino.

“En la consulta hacemos un abordaje más individualizado, porque lo que la evidencia demuestra es que para dejar de fumar se puede trabajar en varios niveles de intervención. Lo más básico es el consejo antitabáquico, que puede llevar adelante en tres minutos cualquier profesional de la salud”, marca Guio.

“Si la persona quiere abandonar el hábito, lo que sigue es redirigirla a los dispositivos que acompañen el proceso. El tratamiento farmacológico es una posibilidad, aunque no es recomendable para todos. Otra clave de esa consulta individual es caracterizar la historia que cada persona tiene con el tabaquismo. Porque no solamente importa cuánto hace que fuma, o cuántos cigarrillos consume por día, sino el lugar que el tabaco ocupa en su vida”.

Cifras que acompañan

¿Fumamos menos que antes los argentinos? De buenas a primeras pareciera que sí, que de esos encuentros con gran parte de los invitados fumando como chimeneas pasamos a un escenario en el que solo unos pocos piden permiso para salir a dar unas pitadas, aun con frío y por lo general en una suerte de exilio.

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Los datos vienen respaldando esa impresión: según la cuarta y última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), que en 2018 llevó a cabo el Ministerio de Salud de la Nación, la prevalencia del consumo del tabaco en la Argentina fue ese año de 22,2% (lo que quiere decir que uno de cada cinco adultos fuma), continuando la tendencia al descenso en relación a las ediciones anteriores: 25,1% en 2015, 27,1% en 2009 y 29,7% en 2005.

“Acompañando estas tendencias favorables –dice el informe–, un 50% de los fumadores intentó dejar de fumar en el último año y prácticamente 8 de cada 10 personas están de acuerdo con el aumento de impuestos al tabaco, la medida más eficaz para desalentar su consumo”.

En el mismo barco

¿Por qué los grupos para dejar de fumar funcionan? En psicología hay un término que se conoce como “sentimiento de universalidad”: refiere a la experiencia de descubrir que no somos las únicos que sufrimos determinada situación. Eso –explican los expertos– alivia, porque entonces ya no nos sentimos tan diferentes.

Y es que el ser humano, en definitiva, es un ser social: en grupos nacemos, vivimos y nos desarrollamos. También la ayuda mutua es intrínseca a nuestra condición de seres sociales: es lo más normal del mundo reconocernos en otro cuando notamos que estamos en una situación parecida, sobre todo cuando se trata de algo que nos genera angustia.

Puede entonces que los grupos funcionen por las imparables ganas de comunicarse y compartir, o tal vez incluso por una necesidad más profunda y muy actual: la de saber que, pase lo que pase, no estamos solos.


Cesac 34
Artigas 2262 y Álvarez Jonte
Mail: consultasalcesac34@gmail.com

Grupo de Cesación Tabáquica
Cel: 11 2613-4072
Instagram: @libres.dehumo

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