Frente al muro que divide la vida adentro y afuera de la cárcel de Devoto, hay un salón que es refugio para las personas que tienen a un familiar preso. Hace 20 años que la Fundación Esperanza Viva abrió este espacio, sin ningún tipo de financiamiento, apoyada en el trabajo de voluntarios.
“Los días de visita las familias tienen que ir muy temprano al penal. Llegan a las seis de la mañana, sacan un número y esperan hasta las doce, la hora en que pueden entrar. En ese tiempo vienen a la Fundación. A las mujeres les ofrecemos un té, que puedan usar el baño, que puedan resguardarse del clima cuando llueve, cuando hace mucho frío o mucho calor. Muchas veces vienen con chicos, entonces los voluntarios buscan qué hacer con ellos en ese rato: tenemos juegos y elementos para que dibujen”, cuenta el Lic. Mariano Calabretta, presidente de Esperanza Viva.

Alguien que escucha
Al contar las vivencias cotidianas en la Fundación, Mariano pone el acento en la construcción del vínculo entre voluntarios y familiares: “Uno empieza con un prejuicio de quiénes son esas personas, y ellos también tienen un prejuicio sobre nosotros: ¨¿quiénes son ustedes que quieren ayudarme?¨. Al principio es una relación más fría, pero con el tiempo se van conociendo y se bajan esas barreras. Comienzan a contar sobre sus vidas y uno se encuentra con historias complejas.
Nosotros creemos que esa posibilidad de hablar, de saber que alguien los escucha, eso ya es un montón”. En ese sentido, Mariano destaca que la misión de la Fundación es “trabajar en el acompañamiento social pero también darles una esperanza, una motivación”.

La fe cristiana es el denominador común de todos los voluntarios de Esperanza Viva, muchos de los que se acercan con el deseo de ayudar pertenecen a iglesias de la zona, católicas y evangélicas.
Mariano anima a quien tenga ganas de sumarse a que lo haga, desde el lugar que pueda: “Hay gente que no dispone del tiempo pero sí dispone de cosas para donar (sea ropa, juegos para los chicos o útiles escolares). Y otros que sí pueden acompañar con su tiempo para preparar, para recibir, para servir, para limpiar. Hay muchas cosas que pueden hacer.”
Su relato nos recuerda, a quienes vivimos ajenos a estas realidades, cuán necesarias son las personas con vocación solidaria.
Con la misión de fortalecer estas iniciativas, “el Banco Credicoop tiene como política destinar fondos para acompañar a instituciones de bien público que son parte de nuestra comunidad”, expresó Floreal Nieto, el gerente de la filial Devoto, en un reciente cálido encuentro con referentes barriales, en su histórico salón de Sanabria y Pedro Lozano.
En el evento, el banco le donó a Esperanza Viva 60 sillas. Así lo anunció Floreal: «Cada seis meses tenemos esta posibilidad de colaborar y en esta ocasión hemos elegido a su Fundación. También nos acompaña Silvio Mattano, presidente al Club Federal Junior, que es la otra institución a la que en esta oportunidad estamos apoyando”.

Fundación Esperanza Viva
Bermúdez 2638, Villa Devoto
Instagram: @fundacion_esperanzaviva
Facebook: Fundación Esperanza Viva
Web: www.fundacionesperanzaviva.ar
