CLUB CANBA

Visitamos al Club Atlético Nuestro Buenos Aires y hablamos con su secretario sobre el pasado y el presente del club. Por Federico Bairgian Tres palmeras y un mástil, erguidos frente al cordón de la calle San Blas al 4457, cuidan la vereda del Club Atlético Nuestro Buenos Aires. Todo se ve impecable. El frente del […]

Clubes en el barrio Destacados

Visitamos al Club Atlético Nuestro Buenos Aires y hablamos con su secretario sobre el pasado y el presente del club.

Por Federico Bairgian

Tres palmeras y un mástil, erguidos frente al cordón de la calle San Blas al 4457, cuidan la vereda del Club Atlético Nuestro Buenos Aires. Todo se ve impecable. El frente del club, recubierto de piedra Tarquini y luces verdes adosadas junto las ventanas blancas, tiene la apariencia de un salón de fiestas, pero no. O no solamente, porque fiestas ahí se hacen, incluida la fiesta que significa tener en el barrio un lugar de encuentro que pertenece a todos los que se suman y en el que todos ponen el hombro para sacarlo adelante.

A tan solo unos metros del establecimiento, el secretario del club Fabio Espíndola (50) sale de su casa para entrar a su segundo hogar. “Cuando yo era chico venía a jugar a la pelota después de la escuela, acá nos juntábamos los chicos, en esa época también se practicaba básquet y todavía estaban las canchas de bochas”.

Como papá de tres varones, Fabio siguió construyendo lazos que lo mantienen unido a CANBA. “Cuando mis hijos crecieron venían a jugar al fútbol. Los dos más grandes, que ahora tienen 21 y 18, dejaron el club hace poco. Y el chiquito de 6 recién empieza”. Pero hubo un momento de crisis en el que él y los de su generación tuvieron que involucrarse más, ya no como chicos que vienen a jugar o padres que vienen a acompañar.

“Mi relación se profundizó hace veinte años, cuando junto con otros compañeros tuvimos problemas con la comisión directiva de aquel momento. Nos dimos cuenta de que querían fundir a la institución para vender la propiedad, algo que en esa época pasó en muchos clubes. El conflicto se desencadenó porque nosotros queríamos renovar el tinglado, que era muy antiguo y no tenía aislante térmico, y les pedimos ver las cuentas para saber dónde estábamos parados. De golpe y porrazo vimos que faltaban 4.000 dólares, nos desayunamos con que estaban usando la plata del club para hacer sus propios negocios. Hubo una gran pelea, los presionamos para que la devuelvan, los echamos y nos hicimos cargo nosotros. A partir de ahí empezamos a hacer de todo para levantarlo, porque lo estaban dejando caer.”

VV. A pesar de las dificultades para financiarse que tienen hoy en día los clubes de barrio, a CANBA se lo ve muy cuidado. ¿Cómo se las arreglan?

FE. La verdad que sostener un club es remar en dulce de leche. Si se ve así es porque la gente colabora y de arriba aceptamos hasta un rayo. Recibimos ayuda de los padres de los chicos y también tenemos sponsors. Las piedritas de la entrada, la pintura, las camisetas, la mano de obra eléctrica, el asesoramiento legal, la contaduría, los aires acondicionados y su instalación son en muchos casos pagados al costo o intercambiados con los padres que tienen a sus hijos haciendo actividades en el club.

 

Una clase de fútbol infantil en el renovado Club CANBA.

 

Lo que se puede hacer

El espacio de CANBA se divide entre una cancha cubierta y un amplio salón con buffet. En esos dos ámbitos se desarrollan todas las actividades del club.  En la cancha hay babi fútbol (que compite en las Ligas Cafi y Fefi), patín artístico (escuelita y competencia) y vóley femenino. En fútbol participan aproximadamente 250 chicos y chicas, en patín unas 150 chicas. Este año, a partir de marzo, sumará tae-kwon-do. Cuando termina la actividad infantil, a las 21, vienen a jugar los grupos de amigos que alquilan la cancha. “La tenemos barata, 1.200 pesos la hora a la noche”, destaca Fabio.

El salón se alquila para fiestas de cumpleaños y otros eventos, muchas veces lo reserva alguno de los centros de jubilados del barrio. En el buffet hay espacio para cada generación: un metegol aglutina a los chicos y las mesas a los mayores que vienen a jugar a las cartas. De noche, familias vecinas se acercan a cenar.

VV. ¿Tienen convenio con algún club grande? Estando en Monte Castro podrían tenerlo con All Boys.

FE. Preferimos no tenerlo porque perjudicaría la parte social, la pertenencia de los chicos con el club, el clima familiar, que los papás y mamás estén sentados en la tribuna mirando cómo los chicos juegan mientras charlan y toman mate. Si trabajás con un convenio, cuando un técnico se va se lleva los chicos con él.

Es claro que en cada decisión que toman los de CANBA son fieles a las palabras con que se describen a sí mismos: “Ayer, hoy y siempre, un club de barrio”, puede leerse en su fanpage de Facebook. ♦

Contacto Facebook e Instagram:  @canbasitiooficial

 

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