De repente, escuchamos noticias que encienden una alarma: hay brotes de sarampión, tuberculosis, coqueluche, se multiplican los contagios de enfermedades que estaban controladas. Y no en lugares alejados sin infraestructura sanitaria, pasa acá, en nuestros barrios. Al preguntar por los datos aparece una estadística sorprendente que explica la causa: cada vez menos niños y niñas se vacunan. Por ejemplo, entre el 2019 y el 2025 la tasa de vacunación de la Triple Viral (que protege del sarampión, la rubéola y paperas) descendió un 44 %, medido en relación a la cantidad total de población infantil.
En este contexto, Vínculos Vecinales recibió un pedido del Cesac 23: “Necesitamos que nos ayuden a difundir un llamado, queremos decirles a las familias que traigan a sus hijos a vacunarse”.
Las vacunas sí sirven: reconstruir el consenso
Sasha Acerbo es trabajadora social e integra el equipo territorial de este centro de salud de Villa Luro. Parte del trabajo que realizan es abrir un canal de diálogo con las personas que se acercan a atenderse, organizar charlas con estudiantes y docentes en las escuelas y visitar instituciones del barrio. Acciones que tienen como objetivo “construir una mirada compartida de salud y de cuidado”.
En estas conversaciones, dice Sasha, muchas personas expresan dudas sobre los beneficios de la vacunación. “Había un pacto social por el cual todos creíamos que las vacunas eran buenas para protegernos. Ahora ese pacto se rompió, entonces hay que construir un nuevo consenso”. En ese sentido, desde el Cesac 23 invitan a las personas no solamente a que vayan a vacunarse, sino también a dialogar, a plantear sus dudas al equipo de profesionales.
“Había un pacto social por el cual todos creíamos que las vacunas eran buenas para protegernos. Ahora ese pacto se rompió, entonces hay que construir un nuevo consenso”

— ¿Cuáles son los motivos por los que algunas familias desconfían de las vacunas?
— Muchas veces temen que les puedan hacer mal, que les inyecten un virus que los vaya a enfermar o que les metan un chip. Entonces tenemos que explicarles que las vacunas pasan por un proceso de control de calidad que es largo, que la mayoría de las vacunas de calendario están compuestas por un virus atenuado y lo que provocan en el organismo es la creación de anticuerpos. No tienen ningún efecto adverso para la población general.”
Aturdidos como estamos por la infodemia (la exposición a información falsa o engañosa que circula en redes sociales) en el Cesac 23 piden a la gente que sea cauta y chequee las fuentes: “Recomendamos que se informen en páginas oficiales o de instituciones científicas conocidas y que descarten aquellas que desconocen a qué interés responden”.
Son confiables el sitio del Gobierno de la Ciudad, el del Ministerio de Salud de la Nación, el de la Organización Mundial de la Salud (que tiene un perfil profesional y otro para gente común, escrito con un lenguaje claro). También se puede consultar la página de la Fundación Huésped y la de la Asociación Argentina de Pediatría.
Sasha aporta otro dato importante para pensar por qué circula tanta información falsa: “Muchas personas dicen que no quieren vacunarse porque detrás de la vacunación obligatoria están los intereses de las farmacéuticas. Si bien eso es cierto, una investigación reciente hecha por la Fundación Huésped demuestra que en realidad la no vacunación favorece a estas industrias, porque frente a la reaparición de enfermedades que estaban controladas crece la demanda de otros medicamentos que al Estado le cuesta más dinero que las vacunas. Detrás de los movimientos anti vacunas hay un interés económico, no es solamente una cuestión ideológica o cultural.”
«Muchas personas dicen que no quieren vacunarse porque detrás de la vacunación obligatoria están los intereses de las farmacéuticas. Si bien eso es cierto, una investigación reciente hecha por la Fundación Huésped demuestra que en realidad la no vacunación favorece a estas industrias, porque frente a la reaparición de enfermedades que estaban controladas crece la demanda de otros medicamentos que al Estado le cuesta más dinero que las vacunas.»
Recuperar el efecto rebaño
Si todas las personas que pueden vacunarse lo hacen, se genera un escudo colectivo que las protege a ellas y a los que por alguna condición particular no puedan hacerlo. En cambio, si la población no vacunada aumenta considerablemente los virus traspasan ese escudo. Eso está pasando, por ejemplo, con la tuberculosis. “Empezamos a ver casos de niños con tuberculosis meningea gravísimas que llegan a morir, cosa que hace 20 años no sucedía -dice Sasha-. Reaparecieron ahora por la gente que no adhiere a la BCG, que es la vacuna que nos dan ni bien nacemos”. La trabajadora social reconoce que la mala alimentación, el no acceso a agua potable, las malas condiciones de vida favorecen la posibilidad de enfermar, pero si a eso se le agrega la no vacunación el riesgo de contraer un modo grave de la enfermedad es mayor.
Todos los niños deberían recibir la BCG al nacer. Sasha recuerda que acceder a las vacunas de calendario es un derecho y una obligación, estipulados por ley. En ese sentido, «la actitud de la familia tiene que ser activa». Si el bebé no la recibe en el lugar donde nace por falta de stock, pueden llevarlo luego al vacunatorio de cualquier hospital público donde siempre hay disponibilidad.

La puerta abierta a las adolescencias
Otro área que el equipo del CESAC quiere difundir entre la población es su consultorio de adolescencias. En una época en la que los consultorios de salud mental infantojuvenil “están explotados”, cubiertos sus cupos con las derivaciones de las escuelas, el Cesac 23 abrió un espacio para acercarse a las y los jóvenes y ayudarlos a ganar autonomía en el cuidado de su salud.
“El consultorio de adolescencia es para mí uno de nuestros grandes fuertes -dice Sasha-. En él atendemos en equipos interdisciplinarios, donde hay pediatría o medicina general, trabajo social y psicología. Por más que el motivo de la consulta de las y los adolescentes sea el apto médico, tratamos de ampliar la entrevista y poder conversar sobre todas las dimensiones de la vida: desde la alimentación, el descanso, el uso de redes sociales, los vínculos con pares, la educación sexual. Es un espacio muy amoroso y respetuoso”.
También funcionan en el CESAC grupos terapéuticos de púberes y adolescentes, coordinados por psicólogas, que requieren un proceso de admisión previo. Y en distintas ocasiones el centro de salud ha desarrollado actividades recreativas destinadas a este grupo etario, como taller de cine o de arte. Y la puerta siempre está abierta a recibir nuevas propuestas que puedan interesar a los chicos y las chicas.
Consultorio de salud sexual
Es otra de las patas fuertes del CESAC. En su equipo participa ginecología, medicina general, trabajo social, psicología y obstetricia. En la consulta se pueden abordar todos los temas relacionados con la sexualidad: desde información sobre el placer, sobre las enfermedades de transmisión sexual y los modos de prevenirlas, sobre métodos anticonceptivos. También realizan testeos de HIV y sífilis. Y se acompaña a las mujeres embarazadas tanto en su deseo de continuar con el embarazo como en el de interrumpirlo.
“La ley de interrupción voluntaria del embarazo dice que simplemente con expresar la voluntad ya hay que ofrecer el tratamiento, pero nosotros tenemos una visión (con la que las pacientes están de acuerdo) de ampliar esa conversación. Escuchar qué fue lo que pasó, cómo se sienten, atender la dimensión psicosocial además de la biológica”, dice Sasha.
Recreación comunitaria
Las actividades recreativas son parte sustancial de la oferta de los CESAC: las impulsa la certeza de que el bienestar también se alimenta compartiendo buenos momentos con otros. Distintos días de la semana hay un horario de juegoteca, divididos según las edades: infancias de 3 a 7 años (los viernes de 13 a 14 hs), infancias de 8 a 12 años (los lunes de 12 a 13 hs), adultos (los martes de 14 a 15 hs). También hay clases de zumba (los lunes de 10.30 a 11.20 hs), taller de hábitos saludables (miércoles de 10.30 a 11.30 hs) y cuidado de la huerta (los miércoles de 14.30 a 15.30 hs).
Quien quiera averiguar sobre estas actividades o proponer otras puede hacerlo a través del mail o el instagram del CESAC.
CESAC 23
Bacacay 5640 y Cortina – Villa Luro
Horario: Lunes a viernes de 8 a 19 horas
Mail: velezcesac23@gmail.com
Instagram: @cesac.23
