Mirar desde afuera o ser parte del cuadro

¿Cómo lograr que las transformaciones de un lugar respondan a las necesidades y deseos de quienes lo habitan? Esa pregunta es la que moviliza a la Red Argentina del Paisaje. Vínculos Vecinales conversó con la presidenta de la agrupación y vecina de Villa del Parque, Maribel Pérez Molina.

La vista de una bahía con el sol escondiéndose atrás del mar, una panorámica de la ciudad con sus luces encendidas, una cordillera nevada. Eso era “paisaje” para mí, hasta que hablé con Maribel Pérez Molina y me dijo que el paisaje es una construcción social.

Ella preside la Red Argentina del Paisaje (RAP), una organización que se propone generar un cambio cultural: que pensemos el paisaje como el espacio de vida del que todos somos parte: “Vos tenés derecho a contemplar el paisaje, pero también tenés derecho a ser parte del cuadro. Si vos te ves dentro del cuadro ya le encontrás otro sentido, ya te comprometés”.

Docente, paisajista y jardinera

Maribel vive en Villa del Parque desde adolescente. Los amigos apodaron a su casa “el patio de Vilardebó”, por la calle en que reside y por lo bien que se está en ese entorno sin techo, pequeño y lleno de plantas, que creó adentro de su PH.

“Docente, paisajista y jardinera”, así se define ella. Trabajó toda la vida en el Instituto Juan B. Justo, del Hogar Obrero. Era la secretaria del jardín “Los dos pinitos”, desde los 18 hasta jubilarse. A los treinta y pico, mientras trabajaba en el Juanbe y criaba tres hijos, se embarcó a estudiar la tecnicatura en Jardinería de la Facultad de Agronomía de la UBA. “Empecé por el amor a las plantas, algo que me inculcó mi vieja”, reconoce. Terminó su formación cursando la maestría de Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad en la Universidad de La Plata.

El primer volante con el que, años atrás, difundía su servicio de diseño de jardines urbanos decía: «Cualquier espacio puede transformarse en un lugar de vida». Hoy se sorprende de lo premonitorio que fue: “Ni que hubiera imaginado lo que iba a hacer después con el paisaje”. En 2008 un grupo de arquitectos y paisajistas de distintos puntos de país se reunió en Rosario para crear la Red Argentina del Paisaje. Maribel fue parte de aquella comitiva, hace dieciocho años.

Maribel Perez Molina expone en la Legislatura porteña sobre el arbolado urbano, en el Día Mundial del Medio Ambiente. Junio de 2024.

Cambios abruptos y desconsiderados

Suele pasar -me dice la vecina paisajista-, que las personas transformamos en forma abrupta y desconsiderada el lugar que habitamos. Y me da un ejemplo: “Muchos piensan que los bosques nativos del sur son maravillosos. Entonces se habilita la posibilidad de construir un barrio ahí, se instala una comunidad y al poco tiempo nada queda de los árboles. O sea, el paisaje al que te fuiste a instalar lo transformaste tanto que lo que te llamó la atención para mudarte ahí ya no está.”

Y sin ir tan lejos, lo mismo pasa en nuestra ciudad: “Yo te muestro una imagen de Villa Devoto y ves las casas bajas, los jardines delanteros, los fondos, los pulmones de manzana, sus calles arboladas, sus plazas, su silencio, sus tardecitas tranquilas. Son una serie de componentes físicos tangibles e intangibles que construyen el paisaje de ese barrio, que es distinto al de Paternal, al de Monte Castro, al de Villa Santa Rita. Esas diferencias la dan pequeñas e importantísimas cuestiones que solamente conoce el que lo habita. Luego aparece quien gestiona y dice «no importa, le vamos a dar vía libre a cambiar el código urbanístico, dejemos que se construyan edificios en Devoto.»

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«En la Red pensamos que la ciudadanía tiene que poder participar en esas decisiones que modifican su entorno de vida, sino está siendo llevada de las narices. Y para participar es necesario saber, conocer, tener información.”

Observatorios del paisaje

Inspirados en el “Observatorio del Paisaje” de Cataluña, la RAP redactó un proyecto de ley que propone crear observatorios por localidad cuya función sería relevar el paisaje existente y el paisaje deseado por la comunidad, para luego establecer objetivos que apunten a realizar los deseos expresados por los habitantes.

“La propuesta es que los observatorios generen un catálogo de las distintas capas que conforman un paisaje determinado -dice Maribel-. Que incluyan lo histórico, lo natural, lo geográfico y lo emocional. Sería un relevamiento de las cosas que lo componen y del valor que tienen para cada sector de la comunidad”.

Maribel insiste en la necesidad de promover un cambio cultural que sensibilice la mirada colectiva hacia el entorno para que la gente se sienta parte y accione. Sin embargo, reconoce que «la mayoría piensa que no puede cambiar nada, que te frenan y te avasallan. Pero bueno, tenemos que perserverar”, dice.

Un ejemplo estimulante es la experiencia que la RAP propició en la comunidad de Etchegoyen, un paraje rural del partido bonaerense de Exaltación de la Cruz. Partió de un proyecto educativo llamado “Paisaje, escuela y comunidad” en el que trabajaron con los chicos, los docentes y las familias, antes de la pandemia.

Cuenta Maribel: “La escuelita rural de Echegoyen tenía un predio en una vieja estación de tren donde había una pulpería. Generamos con los chicos un Foro de niños y niñas por el paisaje, donde ellos actuaban como si fueran concejales y decían qué modificaciones proponían. Resultó que querían diseñar una plaza en el predio de la estación. Nosotros les dijimos ¨está bien una plaza, pero tienen que generar un proyecto que implique un desarrollo para ustedes como comunidad¨. Entonces propusieron hacer una feria de la mora. Al final, armaron una feria de productores locales. La señora que tenía gallinas traía huevos, la otra traía sus tejidos, la otra el queso de cabra, y una vez por mes convocaban a todos los productores de la zona. Así empezaron a generar un movimiento económico. La escuela después logró que la municipalidad los apoye, que les amplíe la escuela y les mejore el camino». «Eso es lo que más cuesta: que la pata política se comprometa, que las aspiraciones de la comunidad impacen en las políticas públicas», admite Maribel, y sueña con el día en que el paisaje sea parte de esas políticas: «Será un cambio paradigma”, asegura.

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Participación en la RAP

La Red Argentina del Paisaje está organizada en nodos por localidad: el nodo Buenos Aires, el nodo Bahía Blanca, La Plata, Mendoza… Son 16 en total, con unos 120 miembros activos. “Aceptamos a todo el mundo, no importa tu profesión, no importa si no tenés profesión, todo el que quiera participar se acerca a un nodo existente o constituye uno nuevo si es necesario”, dice Maribel, y destaca que el funcionamiento es muy horizontal, que «cada nodo hace y deshace a su gusto”.

El objetivo compartido por todos los miembros de esta red es instalar la idea de paisaje como bien común, construido entre todos. Pero dentro de ese paraguas, cada persona puede enfocarse en el tema que más la convoque:

“Si de pronto a vos te gustan las plantas nativas, trabajás con nativas. Y el otro ama los plátanos, entonces se va detrás de la lucha por la defensa de los plátanos. La otra vive en la Patagonia y está detrás del tema de los glaciares, le mete fichas a eso. Otro es educador y quiere que los estudiantes, futuros profesionales, entiendan el paisaje como una dimensión holística, se enfoca en ese objetivo. Nuestra función, como coordinación nacional, es simplemente entretejer todo esto que va sucediendo”.

Difundir, generar conciencia, hacer circular información necesaria para que la gente sepa cómo involucrarse, esa es su principal preocupación.

Maribel cierra nuestra charla con la siguiente frase: «Todo territorio se transforma en paisaje cuando es iluminado por la cultura».

A quienes esta nota logró despertarles interés, la recomendación es que visiten la página web de la RAP, donde periódicamente publican el trabajo que lleva adelante cada uno de los nodos. Allí encontrarán también las vías de contacto y las actividades programadas.


Red Argentina del Paisaje
Web: redargentinadelpaisaje.com.ar
Instagram: @redargentinadelpaisaje

1 comentario en “Mirar desde afuera o ser parte del cuadro

  1. Es muy muy bueno ese artículo abre una ventana a la participación para reconectarnos con ese entorno que nos identifica y que en Villa del Parque, donde vivo, estamos perdiendo

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