Imperio Juniors por Manuel Tascón: gestionar un club con sentido social

Los clubes necesitan la colaboración de los socios para estar de pie. Desde Imperio Juniors, Manuel Tascón cuenta la trastienda de la gestión actual y llama a las y los imperiales a ponerse la camiseta y participar.

Una pequeña multitud de madres y padres se arremolinan cada tarde en la vereda del club Imperio, frente al portón abierto del gimnasio de básquet. Hasta la calle llega el sonido de la pelota picando, la fricción de las suelas con el parquet, el festejo de un tanto. Hace diez años Manuel Tascón era uno de esos padres, un vecino más de Santa Rita que al volver del trabajo llevaba a su hijo a entrenar. Una década después se va a dormir y se despierta pensando en Imperio, la preocupación por el destino del club ganó su corazón.

A través de los hijos

Primero fue acompañar al equipo de Franco, su hijo. “Yo era el papá referente del grupo, los días de partido llegaba un rato antes para recibirlos: acomodaba la camiseta y el short de cada uno en una silla, les ponía música en el vestuario, trataba de generar un clima especial.” Tiempo después Manuel se encontró ocupándose de cobrar las entradas los días que jugaban de local, y cuando quiso acordarse, estaba pidiendo al banco donde trabaja que donara plata para cambiar las camisetas, desde pre-mini hasta primera. Llegó el 80 aniversario del club y ese papá de básquet se cargó al hombro la organización de la fiesta, que estalló de gente.

La experiencia de Manuel tiene su correlato en muchos otros clubes de barrio, donde en los últimos años una nueva generación tomó la posta. Los socios históricos –esos que pueden contar en primera persona la magia de una época en que el club era el centro de la vida social– fueron cediendo la conducción a socios nuevos, que por acompañar a sus hijos a hacer una actividad, vieron la necesidad y se ofrecieron a dar una mano. Sin embargo, no son tantas esas manos. “Hay una frase que escuché repetidas veces cuando llegué a Imperio: que la comisión directiva no abría el juego y por eso la gente no se metía. Era una idea muy arraigada”, dice Manuel. “Y la verdad es que no es para sacar un comunicado. Te surge del alma o no te surge. Es el tiempo de uno, lo que uno regala”, arremete.

Quién se ocupa

Para que el agua de la pileta esté templada, para que las consultas que llegan al whatsapp sean respondidas, para que los empleados cobren sus sueldos y que los profes tengan los elementos que necesitan, ¿quién se ocupa? Solo cuatro personas en la comisión directiva de Imperio destinan el tiempo que pueden al club. Además de Manuel, que actualmente ocupa el cargo de secretario, está Juan Caldirola, el presidente, está Aníbal Buzzalino, que es vocal, y Fernando Fernández, el tesorero. “Los cargos son relativos”, aclara Manuel, “es más una formalidad burocrática quién ocupa cada uno”. Se suman a ellos Pablo “el Ombú” Vassallo y Agustín “el Uruguayo” Suárez, dos socios de toda la vida que integran la Sub Comisión de Básquet y “siempre están pendientes para cubrir cualquier otra necesidad”, Manuel menciona y agradece. También están los “socios silenciosos”, así los llama el secretario, “que cuando las papas queman te contienen, es gente que la pasó peor que uno: que en el año 2000 tuvieron que sacar a Imperio de la quiebra”.

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La pandemia, se sabe, puso la soga al cuello a todos los clubes. Los dirigentes se enfrentaron a disyuntivas difíciles: decidir cuánto cobraría un empleado, barajar no pagar una carga social o dar de baja a proveedores de añares. Cuenta Manuel que pasaron noches en vela tratando de encontrarle la vuelta. El resultado de ese esfuerzo lo escuchó esta periodista en boca de la encargada del vestuario: “el club se portó re bien con nosotros, nunca dejaron de pagarnos el sueldo los meses que estuvo cerrado”, le decía a un grupo de mujeres en una charla casual, mientras ellas se cambiaban para ir a la pileta.

Qué club ser

Si tradicionalmente Imperio era famoso como club de básquet, si años atrás en la pared del gimnasio colgaba un cartel decía “prohibido jugar a la pelota”, ese club ya no existe. “Hoy tenemos una oferta de actividades muy diversa y todas son importantes”, dice Manuel, y se explaya: “nuestro objetivo es que venga mucha gente, tener precios populares y ser cien por ciento inclusivos. Lo único que tenés que hacer para asociarte es venir y decir que querés hacer una actividad”.

De profesión contador, dice Manuel que fue un aprendizaje reconocer el sentido social de la gestión: cambiar el chip para no tratar al club como una unidad de negocio.

“En el ámbito privado lo que no da ganancia no se hace más y punto. En Imperio, en cambio, no estamos prestando atención a cuánto recaudó básquet y cuánto comedia musical. Ni que lo que entra por patín se aplique a patín. No, si hoy patín da ganancia va a ayudar a las disciplinas que no la dan para poder sostenerlas en el tiempo, porque sino, nos vamos a quedar con tres disciplinas”.

El secretario es vehemente en este punto, que lo diferencia, dice, de decisiones que toman otros clubes. Y pone como ejemplo la gestión del natatorio: “si vos querés una pileta que genere ganancia tenés que alquilar los andariveles, tener solo aquajym y natación. Alquilándola además minimizás el riesgo de juicios laborales. Eso es lo que hicieron muchos clubes con sus piletas. Nosotros elegimos otro camino y así podemos estar orgullosos de nuestro equipo de water polo, de tener buceo, de ser uno de los pocos lugares donde se practica hockey subacuático.”

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Y la estrategia dio resultado. Hoy Imperio tiene 1200 socios activos, duplicando los que tenía una década atrás. Sin embargo, todavía pesa el efecto de la pandemia: el club está funcionando en un 50 % de lo que lo hacía hace dos años. “Así y todo, estamos bien”, destaca el dirigente, “llegamos a fin de mes, tenemos los sueldos al día y estamos bajando la deuda que se originó durante el tiempo que el club estuvo cerrado”. Pero hay mucho por mejorar y para eso se necesitan más manos.

Llamado a socias y socios

Hoy en Imperio se practica básquet, gimnasia acrobática, circo y telas, comedia musical, danza fusión, patín, iniciación deportiva y taekuondo. En la pileta hay natación, aquagym, buceo, hockey sub acuático y water polo. Otras actividades retomarán próximamente. Si hay socias y socios dispuestos entre los lectores, sepan que las puertas están abiertas, que el club necesita quien se ocupe de potenciar cada una de ellas. “Así como hay una subcomisión de básquet, estaría muy bueno tener una subcomisión por cada disciplina, con personas referentes que puedan estar atentos a lo que esa disciplina necesita para crecer y que sean un nexo con la Comisión Directiva”, sueña Manuel lo que podría ser el club con más gente involucrada.

Se necesita quienes se ocupen de las redes sociales. También la cultura está esperando a los socios y socias que la agiten. Si hay trabajadores del rubro, artistas, intelectuales, que quieran armar el departamento cultural, que puedan montar obras de teatro, conciertos, charlas, eventos, no tienen más que acercarse. La sala cultural del primer piso fue renovada en el 2019, allí se brindaron cursos y capacitaciones, hubo peñas y presentaciones de libros, hasta que sobrevino la pandemia y la ganó el silencio. Días atrás, el 7 de abril volvió a abrirse para dar lugar a un curso de RCP que brindó la Defensoría del Pueblo. El espacio está disponible. “Lo importante”, aclara Manuel, “es que no solo traigan propuestas, sino la disposición para ejecutarlas, sabiendo que cuentan con el apoyo del club y una gran convocatoria asegurada”. ♦


Club Imperio Juniors
Dirección: Gral. Cesar Diaz 3047
Facebook: clubimperiojuniors
Instagram: @clubimperiojuniors
Whatsapp: 11 4581-8682 (solo mensajes de texto)

 

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