Villa Santa Rita sigue reclamando una plaza

¿Qué es un "espacio verde"? La pregunta se torna necesaria cuando una nueva plazoleta de cemento es presentada con ese par de palabras en el mismo barrio en que los vecinos reclaman la construcción de una plaza.

“Esto no es una pera”, dice el texto del posteo que acompaña la imagen de una manzana. “Esto no es una vaca”, agrega junto al dibujo de una jirafa. “Esto no es un espacio verde”, remata la frase que acompaña la foto de una plazoleta recién inaugurada. El mensaje fue subido a las redes del colectivo Una Plaza para Villa Santa Rita respondiendo a la noticia lanzada desde la Comuna 11, que presentó la obra realizada en la intersección de Jonte, Elpidio González y Condarco como “un nuevo espacio verde en el barrio”.

¿Qué es un espacio verde? María Eva Koutsovitis, coordinadora de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la UBA, dijo al medio digital Diario.ar: “Un espacio verde debe, para ser tal, tener “continuidad hidrológica vertical”, es decir, el agua debe fluir desde la superficie hacia las napas, lo que excluye terrazas, jardines verticales y, obviamente, cemento.”

“No alcanza llenar canteros de cemento con plantas o con árboles”, dicen en su Facebook los vecinos que reclaman Una plaza para Villa Santa Rita. “La ciudad necesita espacios verdes de verdad. Nosotros necesitamos urgentemente el primero del barrio. Pero lo necesitamos en serio: superficie absorbente, árboles de tamaño suficiente para dar sombra, espacio amplio para juego, encuentro, esparcimiento, deporte.”

La obra tardíamente anunciada

El 27 de octubre pasado los medios barriales recibieron un email con el anuncio: “Ya se inició la obra que transformará el espacio público en la intersección de Jonte y Elpidio González”. El cruce de calles coincide con la frontera de tres barrios: Villa Santa Rita, Villa General Mitre y Villa del Parque. Ninguna instancia de participación vecinal había sido informada, a pesar de que las autoridades comunales conocían el reclamo del colectivo Una Plaza Para Villa Santa Rita, reclamo que también les había hecho llegar el Consejo Consultivo Comunal a pedido de cuatro de sus comisiones: Juventud y Deportes, Espacio Público, Medio Ambiente y Adultos Mayores.

Los mensajes de whatsapp saltaban de teléfono en teléfono entre los vecinos que a lo largo del 2021 habían luchado por la plaza. “¿Sabías algo?” “¿Cuándo te enteraste?”, mezcla de sorpresa y desconcierto por no haber sido participados. Si la obra que la Comuna realizó en conjunto con Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad y el Área de Tránsito pretende ser una respuesta al reclamo vecinal, ¿por qué no fueron convocados los vecinos para planear juntos el nuevo espacio público? El desconcierto se transformó en enojo al leer que presentaban como “espacio verde” a una plazoleta de cemento:

El objetivo es “refuncionalizar el espacio público para lograr un mayor disfrute de los vecinos, revalorizar la zona y embellecer el entorno. (…) Pronto podremos disfrutar de este nuevo espacio verde para los vecinos de los tres barrios”, finalizaba la comunicación oficial.

Cemento versus espacio verde

El 21 de diciembre la obra estaba casi terminada. “Aún falta incorporar algunos árboles”, decía la Comuna 11 en su cuenta de Instagram, en el posteo que presentaba el “nuevo espacio verde”. A los pocos días, dos plátanos jóvenes ocupaban las planteras en el centro de la superficie triangular de la plazoleta, acompañados por plumerillos y formios en los canteros laterales.

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¿Cómo podría este triángulo ser un verdadero espacio verde? “Una plazoleta de esas dimensiones es poco lo que puede ofrecer en términos ecológicos, pero menos aún podrá ofrecerlo si la mayor parte de su superficie está cubierta por cemento y en lugar de seleccionar especies de flora nativa se opta por especies exóticas con una función meramente ornamental”, explica Romina Suárez, bióloga, vecina de Santa Rita y referente del proyecto “Pasaje de Mariposas”.

Y da más precisiones: “El plumerillo blanco es la única especie nativa que eligieron, que poco puede aportar a la biodiversidad en medio de tanto cemento. El resto consiste en especies exóticas, como los plátanos y los fornios, estos últimos cada vez más empleados en el paisajismo urbano por su fácil mantenimiento. Sin embargo, las plantas nativas también son de fácil mantenimiento y además tienen una función ecológica”, dice Romina y da opciones: “A pesar de ser tan pequeño, en este espacio podría utilizarse una diversidad de árboles, arbustos y herbáceas arbustivas, rastreras y enredaderas, que ofrezcan recursos al menos a aves y pequeños organismos como mariposas y otros polinizadores.”

Su argumentación no es caprichosa. “Las zonas verdes urbanas son muchas veces la única oportunidad para que los ciudadanos tengan acceso a la naturaleza y ese acceso es fundamental para la salud.” “Es urgente un enfoque que ayude a la inclusión de la naturaleza en la ciudad y para eso la planeación urbana debe integrar componentes ecológicos.” Romina también participa de las acciones que lleva adelante el colectivo Una plaza para Villa Santa Rita.

Artistas del barrio que trabajan con niñes ofrecieron una tarde de shows y talleres en la esquina de San Blas y Emilio Lamarca, donde hay un baldío que podría ser plaza.

Un año insistiendo

En noviembre del 2020 la Junta Comunal 11 había presentado en la Legislatura porteña un proyecto para que el terreno baldío ubicado en Jonte 3224, lindero al pasaje Granville, se convierta en la primera plaza de Villa Santa Rita. Desde ese momento, los vecinos que venían reclamando por la plaza desde hace una década, aguardaban expectantes. Pasó un verano, un otoño, se fue el invierno. El proyecto dormía cajoneado en la comisión de medio ambiente. Entonces en el barrio comenzaron a organizar acciones para visibilizar la falta.

Primero fue una bicicleteada, luego un evento cultural para chicos, más adelante la pintura de un mural. Instituciones emblemáticas del barrio los acompañaron desde el primer día, como el club Imperio Juniors y la parroquia Santa Rita, entre otros. Periódicos barriales primero y medios masivos después lo contaron en sus páginas. Así y todo, la única respuesta de parte del gobierno de la ciudad, hasta ahora, fue la construcción de la plazoleta.

Vista aérea del predio de Jonte 3224. La Legislatura debe tratar su proyecto de expropiación presentado por la Junta Comunal 11 en noviembre del 2020.

¿Por qué el proyecto de transformar en plaza el baldío de Jonte no avanza en la Legislatura? La propiedad del predio le corresponde a una empresa constructora; el proyecto presentado por la Junta Comunal 11 propone expropiarlo, es decir, que el Estado lo compre a valor de mercado. “Es casi imposible que el oficialismo quiera tratar este tipo de proyectos. Sobre todo por la palabra expropiación, les parece casi imposible”, afirma Matías Barroetaveña, legislador del Frente de Todos, y agrega: “Desde nuestro bloque podemos insistir para su tratamiento en el 2022 pero ellos no tienen la voluntad de hacerlo”.

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“Más allá de este proyecto en particular, lo importante es que haya una plaza en Villa Santa Rita”, destaca Carolina Maccione, juntista del bloque de Vamos Juntos y autora de la iniciativa. “Nosotros pensamos en este lugar (el baldío de Jonte), pensamos en este procedimiento que es la expropiación, pero si no es este proyecto será otro, lo importante es que se logre el espacio verde que los vecinos necesitan”, afirma.

«Pintamos la plaza que queremos» fue la consigna que convocó a los vecinos a encontrarse en Concordia y el pasaje Toay, donde hay un baldío hace más de 40 años.

Visibilidad y presión

En toda la ciudad se escuchan voces de vecinos que se organizan para reclamar en contra de la construcción indiscriminada de edificios y a favor de espacios verdes verdaderos. Para que Villa Santa Rita tenga su primera plaza “hay que darle visibilidad y presionar, como lo hicieron en Villa Ortúzar (donde los vecinos lograron que se frene la construcción de un edificio dentro de la Plaza Malaver) y como sucede con cada uno de los conflictos”, recomienda el legislador Barroetaveña. Por su parte, la juntista Maccione asegura que “dentro del Gobierno de la Ciudad todos los funcionarios involucrados en temas de medio ambiente y de planificación, están al tanto de que a este barrio le corresponde tener su plaza”. Desde su punto de vista, la perspectiva para el 2022 es muy auspiciosa. En la misma línea Barroetaveña señala que “es un reclamo muy justo por la carencia que tiene el barrio.”

Seguir luchando por la plaza

Así las cosas, el colectivo de vecinos que trabajan en pos de conseguir la plaza, continúan pidiendo la apertura de una mesa de diálogo con la presidencia de la Comuna 11, a cargo de Nicolás Mainieri. Siguen juntando firmas y seguirán organizando eventos para convocar a la comunidad en el 2022.

“Los invitamos a que se sumen al reclamo, pueden acercarse a firmar, pueden pedirnos un banderín de estos que estamos repartiendo para colgar en las puertas de las casas y cualquier duda que tengan nos pueden preguntar”, micrófono en mano Guillermina Bruschi hablaba a los vecinos reunidos en que el pasaje Dedico, la noche de diciembre en que el evento anual “Una silla en la vereda” llevó el tango a Villa Santa Rita. Allí mismo, Cristina Ribero, otra vecina histórica, recordó: “Es importante que sepamos que, para tener éxito en esta lucha, tenemos que unimos entre todos”.♦


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