Una cooperativa de artistas

Se trata de un espacio cultural independiente que, con shows en la vereda y buena gastronomía, comienza a echar raíces en Villa General Mitre. Su nombre: Café Artigas.

Vienen del teatro y de la danza, también de la literatura y las artes visuales. Años de compartir proyectos e ilusiones los trajeron hasta acá: José G. Artigas 1850, dirección en la que Diego Mauriño, Blas Aguiar, Catalina Gutiérrez, Lena Simón, Lucía Arias, Laura Seijo y Carles Ros levantaron las persianas de un nuevo espacio cultural.

Para ser independientes en serio

“Todo esto sirve para preservar al para mí mal llamado “teatro independiente”, lanza Diego Mauriño, un actor y director con amplio recorrido en ese circuito, que viene de haber gestionado El teatro del Perro, en Chacarita. Continúa: “¿Por qué mal llamado? Hoy en día, el teatro independiente es lo más dependiente que hay: depende de las líneas subsidiarias y de la cantidad de público”.

¿Cómo zambullirse en la creación de una obra artística con total libertad? La respuesta es sencilla: viviendo de otra cosa. Por eso, esta cooperativa de artistas apuesta a un bar y restaurante que acerque a vecinos y vecinas, tentados por una gastronomía vegetariana y vegana, café de calidad y buenos tragos. En síntesis: buena comida, buen ambiente y arte de muchas formas.

Catalina Gutiérrez es bailarina de flamenco y también cuenta con amplia experiencia como encargada en restaurantes. Blas Aguiar es actor, aficionado especialmente al teatro físico, y cheff. Ellos son el dúo que comanda la cocina y la atención de los comensales en las mesitas del café Artigas.

Blas Aguiar y Catalina Gutiérrez tras la barra de Café Artigas. Su gastronomía vegana-vegetariana cuenta con dos platos estrella: la hamburguesa de portobello y el falafel. Los sábados al mediodía también sirven guiso de lentejas y locro.

La suerte no estuvo de su lado cuando abrieron las puertas por primera vez. Corría febrero del 2020. “Todo lo que queríamos mostrar, obras de teatro, clases, librería y bar, tuvo que esperar. Recién este verano pudimos empezar a hacer que el barrio nos conozca y se entere qué tenemos para ofrecer”, dice Catalina.

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La propuesta

Las vereditas

Hay seis mesas redondas de hierro distribuidas sobre las baldosas, entre la bicisenda y los dos amplios ventanales. “Vereditas les llamamos a los shows en los que los artistas vienen, hacen su show del lado de adentro mirando hacia las ventanas y la gente los observa desde la calle, mientras toma un trago y come algo rico. Ponemos los parlantes afuera así se escucha sin problemas”, explica Blas. Arte a cielo abierto que venía sucediendo a la noche; desde que comenzó la segunda ola de covid y las nuevas restricciones, el programa mudó al horario vespertino.

Una biblioteca para soñar despierto

Fue inaugurada semanas atrás con la presentación de un libro que teoriza sobre la obra de Ray Bradbury (un texto colectivo llamado “Ray Bradbury, el hombre centenario”, de Editorial Catalpa). La circunstancia no fue casual: la biblioteca está abocada a la ciencia ficción, el terror, la fantasía y el realismo mágico. De la biblioteca se encarga Carles Ros. Vecinos y vecinas pueden asociarse sin costo y llevarse un libro, comprometiéndose a devolverlo en el tiempo que consideran que necesitan para leerlo. Dicen que, al que no cumple, Carles lo perseguirá hasta en sus sueños. El catálogo está compuesto por donaciones.

La librería y la biblioteca de Café Artigas. Los libros de la biblioteca se pueden leer en el bar o llevar como préstamo.
La librería y la biblioteca de Café Artigas. Los libros de la biblioteca se pueden leer en el bar o llevar como préstamo.

Pegada a la biblioteca, compartiendo mueble y pared, está la librería. Allí se ofrecen a la venta libros nuevos. Laura Seijo es quien lleva adelante esta parte del emprendimiento, tratando con editoriales y distribuidoras. En sus estantes destaca también la literatura fantástica, infantil y de género.

La sala

Ahora tiene las luces apagadas. Nadie sabe de ella. Pero cuando la pandemia pase, dará que hablar.  La sala es, para todos los que forman parte de esta cooperativa, un espacio a preservar sin ningún objetivo comercial. Tiene un tamaño de 19 por 8, “bastante grande para lo que es el circuito independiente”, aclara Diego. “Pero no pensamos convocar a un gran público. A la hora de poner gradas, la capacidad máxima va a ser de 50 personas, así queda libre más espacio para el despliegue escénico”.

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Agroecología

Café Artigas también se ofrece como punto de entrega de frutas y verduras agroecológicas de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra). Quienes quieran comprarlas pueden mandar un mensaje de whatsapp a Lucía Arias (teléfono: 11 5635-3247). Ella les enviará cada semana la lista de productos disponibles y se encargará de tomar su pedido. Los jueves realizan la entrega del bolsón de verduras.

Atenti Villa General Mitre

Los de Café Artigas dicen que quieren ver al lugar crecer en un ida y vuelta con el barrio. Que las vecinas y los vecinos artistas puedan contar con la sala y las Vereditas para mostrar lo suyo. Que a la hora de hacer la curaduría, privilegian lo local.

Y todos los vecinos sepan que este colectivo quiere que estén contentos de tenerlos al lado, enfrente, a la vuelta. “Nuestra experiencia es que los problemas empiezan cuando hay algún vecino que no acepta la propuesta. Por eso, hemos tenido charlas con ellos en las que nos han dicho qué ruidos les molestaban. Y lo han hecho con un nivel de tolerancia y de buena convivencia que son para mí completamente remarcables”, resalta Diego.

A pesar de la segunda ola y de las nuevas cepas, estos artistas dicen: “Nos declaramos en estado de adaptación y resistencia. Pase lo que pase, hay Artigas para rato”. ♦


Dirección: José G. Artigas 1850

Instagram: @cafe.artigas

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