GEVP cumple 100 años

Con un remozado restaurante abierto al barrio y una plaza recién inaugurada, el club de Villa del Parque se prepara para el gran festejo.

La fecha aniversario es el 18 de junio. Llegando a los 100, al club lo habitan hoy 1500 socios. Están los chicos y jóvenes que integran los equipos competitivos: voley femenino y masculino, gimnasia rítmica, cestoball, básquet y natación; están los que se forman en las escuelitas de estos deportes; están los que practican tenis; también quienes toman clases de patín y gimnasia artística, de danza y de yoga; hay un taller de arte, hay clases de tango, de stretching y full funcional. Hay para todos los gustos y todas las condiciones físicas.

En verano e invierno la colonia de vacaciones trae otros sonidos al club de al lado de la estación. “El trabajo que hacen los docentes con los chicos en la colonia nos ha dado prestigio en el barrio” –afirma Jorge Abdala, presidente de GEVP– “y cada ciclo lo terminamos con una pernoctada y compartiendo un asado con las familias”, agrega.

Herencia

Los párrafos anteriores describen lo que es el club hoy, pero si habría que decir cuál es la herencia más añorada del club de antaño, seguramente se mencionaría el privilegio de estar en el corazón de la vida comunitaria, ser el lugar elegido por los vecinos para encontrarse y compartir el tiempo libre. Quien ama a los clubes de barrio, sin duda ama esa esencia, hoy más difusa. Y quienes dirigen los clubes actualmente, se esfuerzan por que esta herencia no se pierda.

Con esa idea en mente en GEVP instalaron juegos como los de una plaza pública: una calesita, un tobogán, un pasamanos, un ta-te-tí, sobre una superficie cubierta con piso antigolpes y rodeada de bancos de madera. “Queremos que los chicos tengan espacios para encontrarse y jugar, además de venir a hacer un deporte.  Y que el papá, la mamá también vengan tranquilos, puedan traer su mate o incluso hacer un asadito, mientras los chicos juegan”, imagina Jorge el aporte que dará la nueva plaza a las familias de socios.

“Queremos que los chicos tengan espacios para encontrarse además de venir a hacer un deporte, y que las familias puedan compartir un mate o incluso venir a hacer un asadito, mientras los chicos juegan”, dice Jorge Abdala, presidente de GEVP.

“Además renovamos los vestuarios del natatorio y estamos pintando todo el club para dejarlo en forma y que esté lindo para los cien años”, anuncia el presidente. Y destaca también la inversión que ha hecho la nueva concesión del buffet: “los equipos terminan de jugar a la noche un partido y se pueden sentar a comer a precios normales una muy buena comida, abundante, como debe ser el comedor de un club”.

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Comida y amistad en el club

Elegir la palabra castellana “comedor” en lugar de “buffet” o “restaurante” para nombrar el espacio de comida y encuentro del club GEVP, ya da una pista de cuáles son las intenciones de la nueva concesión. “Hay gente que viene a comer y te dice ´mi bisabuelo venía a este club¨, hay quienes te cuentan historias de amor nacidas en los bailes de carnaval, hay historias de todo tipo asociadas al club”, refiere Agustina Viera, parte del grupo de amigos que se hicieron cargo del comedor de GEVP a mediados del 2021.

“Varios de nosotros fuimos compañeros en el Colegio Santa Rita, siempre estuvimos por esta zona y en este ambiente de club nos criamos”, cuenta su origen Claudio Lacanna, otro de los socios emprendedores. Agustina y Claudio integran un grupo de unos diez que llevan adelante varios emprendimientos gastronómicos en Caba. Lo atípico es que parten de la amistad para encarar cada proyecto. Así lo vienen haciendo hace años, exitosamente. “Con algunos nos conocemos hace más de cuarenta años, y si uno de nosotros trae otro amigo a la sociedad, también es alguien que conoce de mucho tiempo atrás”.  “En algunos casos la inversión es solo económica, pero en este caso además le metimos mucho corazón”, asegura Claudio.

Son cinco los de ese grupo de socios los que están en el día a día del Comedor de GEVP (además de Agustina y Claudio, están Gastón Insúa, Fernando Benzadon y Maru Mansilla) y en cada detalle se nota su intención de conservar, revalorizar, fortalecer el espíritu de club de barrio.

Gastón Insúa, Fernando Benzadon, Agustina Viera y Claudio Lacanna, cuatro de los emprendedores que tomaron la concesión del buffet de GEVP, acentuando la estética y la esencia de club de barrio.

Reciclaron el espacio, decoraron, dispusieron mesas para 150 comensales, instalaron una cocina a la vista que ofrece comida casera a aprecios accesibles, diseñaron un museo con piezas históricas del club y un día de octubre del 2021, abrieron las puertas.

“Esta puerta, de hecho, antes no estaba. Acá había una pared que llevaba el escudo de GEVP esculpido en cemento, que era intocable. Los socios tenían miedo de que se rompiera al sacarlo, entonces con mucho cuidado lo desmontamos y lo trasladamos adentro del salón”, recuerda Claudio parte de lo que fue la obra de puesta en valor del espacio del comedor. En la ambientación intervino una escenógrafa y para la decoración de los vidrios de la infinidad de ventanas, contrataron a un fileteador.

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A la izquierda de la foto: el escudo que quitaron de la pared exterior, encontró nuevo sitio en el «salón basquet 50 años».

Las mesas se extendieron desde el primer salón (al que llaman “Salón 100 años”) a un segundo (llamado “Salón básquet 50 años”), orientado hacia el triángulo en que el club se angosta, siguiendo la diagonal que la vía del tren impone a la construcción de GEVP.

El patio interno y la vereda de Tinogasta ganaron mesas también, y así lograron “integrar al barrio y que la gente pueda venir y disfrutar de este lindo ambiente que hay, más allá de ser o no ser del club”, invita Agustina.

Rico, casero y abundante

La cocina está comandada por el mismo cheff que hace 20 años oficia en este restaurante, “Tomy”, y a pedido de los socios su plato estrella sigue siendo parte de la carta: los boconccinos de Tomy: “una carne salteada que puede ser de res, o de pollo o mixto, con verdeo, crema, champignon, panceta con papitas crocantes”, describe Claudio.

Qué tan casera es la propuesta lo demuestra el plato del día en que Vínculos Vecinales hizo esta nota, que como coincidía con el “día nacional del buñelo”, ofrecía unos buñelos de verduras y arroz.

“Servimos porciones grandes, la bebida en envase grande también, porque acá casi siempre las mesas son muy numerosas”, observa Agustina. Para el almuerzo, siempre hay dos opciones de menú del día que incluyen plato principal, postre y bebida por 900 $, y comer a la carta puede salir 1200, 1500 $.

El hecho de ser un orgulloso comedor de club, no les impide contar con una cava. Digna de un restaurante elegante, pero a precios de vinería, la suya propone una carta de vinos que incluye desde bodegas clásicas a otras de autor. “Y próximamente estaremos abriendo ¨el mercadito del comedor¨, apunta Agustina, “un espacio donde ofreceremos conservas de producción propia”. ♦


Club GEVP
Dirección: Tinogasta 3455
Instagram: @club_gevp

Comedor GEVP
Dirección: Tinogasta 3453
Instagram: @comedorgevp

 

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