Sobre controladores fiscales y lazos sociales

Destacados Historias de Vida y Trabajo

Claudio Escobar trabaja en el INTI. Forma parte de un grupo de seis ingenieros dedicados a certificar cada controlador fiscal que sale a la venta. Cuando vuelve al barrio, se junta con otro grupo: el que organiza la Feria del Encuentro.

Por Mariana Lifschitz

Es el tercer sábado del mes, de cualquier mes. En la Plaza de Monte Castro encontramos a Claudio presentando, micrófono en mano, a una banda de jazz, a un cantante folclórico, a una compañía de circo. Los puestos de la feria de artesanos y emprendedores rodean el improvisado escenario. Cuando Claudio logra sustraerse a su rol, nos alejamos un poco de la música y la feria para sentarnos en un banco. El celular que graba la entrevista registra un relato cuyo tema contrasta con los sonidos del ambiente que lo rodean. 

VV. ¿Cuál es la función del Instituto de Tecnología Industrial?

El INTI se encarga de hacer desarrollos tecnológicos para transferir a las pymes y a la vez es un organismo de control de los productos que se venden, que están en la vida cotidiana. Por ejemplo, vas a cargar nafta y está garantizado por el INTI que el surtidor te dé la cantidad de nafta que está indicando en la pantalla, vas a una verdulería y podés confiar que un kilo es un kilo porque la balanza fue certificada en el INTI, el área de construcciones certifica todo el cemento con el que se construyen las casas, el sector de plásticos certifica que los chupetes que se les dan a los bebés no estén fabricados con un material tóxico. 

VV. ¿Y tu trabajo puntualmente de qué se trata?

Yo entré al INTI con 28 años como becario de la UTN, ahora tengo 55. Entré para hacer programación de embebidos. Cuando en el año 95 empezó el proyecto de controladores fiscales, pasé a formar parte del equipo encargado de llevarlo adelante. El primer trabajo fue desarrollar todo el marco regulatorio, trabajo que hicimos en conjunto con la AFIP. Se trataba de definir qué tiene que hacer el controlador, cuáles son sus prestaciones. Después, las empresas privadas dedicadas a fabricarlos los hacen de acuerdo a ese marco y luego los traen al INTI para que nosotros verifiquemos que cumplan con lo pautado. A partir de ese momento están habilitados para vender los equipos a los comercios. 

VV. ¿Cómo linkea tu trabajo de ingeniero con tu participación en el barrio?

Viste que los ingenieros tienen una mentalidad bastante cerrada y en la universidad no te enseñan para qué y por qué la tecnología. Vos sos un ente que desarrolla tecnología, pero no sabés si eso le va a servir a la comunidad. En el comienzo de la democracia empecé a participar en talleres artísticos en los centros culturales del barrio, hacía teatro en el Centro Cultural Baldomero Fernández Moreno (en Mercedes y Magariños Cervantes), también cantaba en un coro cuyo repertorio tenía una temática social. Ahí empecé a tener un pensamiento más abierto y preocupado por lo que le sucede a la comunidad y me empecé a interesar en llevar adelante proyectos que le sirvan a la gente. Yo soy por naturaleza optimista y a pesar de la adversidad quiero seguir peleándola, yendo para adelante. Construir esta feria tiene que ver con eso. Nosotros no les cobramos a los feriantes y todos participan en la gestión. Se trata de entender que las personas no se salvan de manera individual, sino que para que todo funcione tiene que haber un trabajo colectivo, entonces apostamos a eso, a la construcción colectiva por encima de lo que es el trabajo meritocrático. Da alegría, además, tener un sentido. ♦

Feria del Encuentro en Facebook: https://www.facebook.com/feriadelencuentrocaba/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *